3.1 INTRODUCCIÓN
La patología neurológica en el paciente pediátrico representa un desafío clínico y emocional tanto para los profesionales de la salud como para las familias. Los trastornos neurológicos en niños abarcan una amplia gama de condiciones que van desde enfermedades congénitas y trastornos del desarrollo hasta lesiones traumáticas y enfermedades adquiridas. Estas condiciones pueden tener un impacto significativo en el desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño, así como en su calidad de vida a largo plazo.
Cerca del 6% de todos los niños y entre el 15 y 30% de los niños hospitalizados enfrentan problemas neurológicos. Además, se estima que el 25% de los niños atendidos en consultas externas padecen trastornos crónicos del sistema nervioso. En las unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCIP), las enfermedades neurológicas, primarias o secundarias a condiciones críticas extraneurológicas, son determinantes en el pronóstico funcional y requieren una óptima asistencia neurointensiva.
3.2 ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DEL SISTEMA NERVIOSO
El sistema nervioso central está formado por células especializadas cuya función principal es captar estímulos sensoriales y transmitirlos a los órganos efectores, ya sean músculos o glándulas. Estos estímulos pueden originarse tanto dentro como fuera del cuerpo y son procesados en el sistema nervioso central, donde se coordinan los diferentes impulsos para que los órganos efectores trabajen en conjunto de manera armoniosa, promoviendo el bienestar del individuo. Además, este sistema tiene la capacidad de almacenar información sensorial recibida durante experiencias previas. Esta información se integra con otros impulsos nerviosos y se canaliza hacia una vía de salida común cuando es necesario.
3.3 VALORACIÓN DE ENFERMERÍA
3.3.1 Exploración Física
El examen neurológico en pediatría es un proceso dinámico que se adapta a la edad y maduración del niño, siendo diferente al examen realizado en adultos. Es fundamental incluir una exploración general que abarque aspectos como antropometría, constantes vitales, perímetro cefálico y observación de lesiones cutáneas (pueden ser indicativos en diversas condiciones neurológicas y metabólicas).
3.3.2 Pruebas complementarias
Las evaluaciones diagnósticas complementarias principales en el estudio neurológico son el estudio del LCR, exploraciones neurofisiológicas (electroencefalografía, potenciales evocados), estudios neurofisiológicos (electromiografía, conducción nerviosa, neuroimagen infantil, exámenes histopatológicos, estudios bioquímicos, estudios genéticos, evaluación neuropsicológica y diagnóstico prenatal.
3.4 PATOLOGÍA NEUROLÓGICA
Las enfermedades neurológicas en la infancia tienen un impacto significativo en la vida de los pacientes y sus familias, siendo algunas de las más disruptivas dentro del ámbito pediátrico. Entre las afecciones neurológicas que con mayor frecuencia requieren atención en UCIP para su adecuado manejo se encuentran las convulsiones y el estado epiléptico, las lesiones cerebrales traumáticas, los tumores cerebrales, los casos postoperatorios de neurocirugía, las encefalopatías agudas, las hidrocefalias junto con el manejo de las derivaciones de líquido cefalorraquídeo, las hemorragias intracraneales no traumáticas, los accidentes cerebrovasculares y las infecciones del sistema nervioso central.
3.4.1 Coma y ahogamiento
Coma
Estado de alteración profunda de la conciencia, en la que el paciente es incapaz de despertar o reaccionar a estímulos externos (sensitivos, verbales o físicos). En la práctica, se emplea como sinónimo de trastorno de conciencia, pudiendo tener distinta profundidad. Otros estados de alteración de conciencia son:
- Letargia: dificultad para mantener espontáneamente un nivel de vigilia adecuado y estable. Se suele asociar a estados de agitación.
- Obnubilación: el paciente despierta ante estímulos externos no dolorosos.
- Estupor: el paciente despierta sólo con estímulos dolorosos.
Los pacientes pueden evolucionar rápidamente desde la letargia hasta el coma. La gravedad depende de la etiología, profundidad y duración del trastorno de conciencia.
El 95% de los comas en niños se deben a lesiones no estructurales (no hay una lesión anatómica del cerebro), y suelen presentar un curso subagudo (horas o días). Los comas estructurales (5%), se suelen instaurar súbitamente, con signos de focalidad y requieren tratamiento inmediato. La etiología marcará el pronóstico a largo plazo del paciente.
Se debe considerar una emergencia vital que requiere actuación inmediata para preservar la vida y las funciones cerebrales, por lo que el diagnóstico y el tratamiento se deben realizar casi simultáneamente.
Ahogamiento
El ahogamiento se define como un proceso continuo que comienza cuando la vía aérea se sumerge en un medio líquido, desencadenando una serie de cambios fisiopatológicos que pueden ser fatales si no se interrumpen a tiempo.
El pronóstico de los pacientes que sobreviven a un ahogamiento varía ampliamente, con dos resultados predominantes: una recuperación completa sin secuelas o una grave afectación neurológica con dependencia total, e incluso muerte encefálica. Está influenciado por el tiempo de inmersión – hipoxemia y puede ser determinado por el tipo de RCP.
Los niños que llegan conscientes al hospital tienden a tener un mejor pronóstico. La literatura muestra tasas de supervivencia que generalmente oscilan entre el 80% y el 90%.
3.4.2 Traumatismo craneoencefálico grave
El traumatismo craneoencefálico (TCE), es el trauma más frecuente en la edad pediátrica ya sea de forma aislada o formando parte de otros traumatismos. Además, constituye la principal causa de mortalidad entre los niños de 1 a 14 años y puede resultar en secuelas graves.
Incluye lesiones de etiología traumática, primarias y secundarias, siendo estas últimas, consecuencia de factores como la hipoxia, isquemia y presión intracraneal elevada. La gravedad se evalúa mediante la Escala de Coma de Glasgow, adaptada después de corregir factores externos que afecten la conciencia: se considera grave cuando presentan una puntuación entre 3 y 8 o presentan fracturas de cráneo complejas o lesiones craneales penetrantes.
3.4.3 Estatus epiléptico
Las convulsiones y el estatus epiléptico (EE), son las principales entidades neurológicas que requieren ingreso en las UCIP. El EE es considerado una emergencia neurológica común con alta morbilidad y mortalidad, así como con riesgo de secuelas. Las complicaciones agudas y a largo plazo son frecuentes, con una mortalidad del 3-11%. Además de su importancia clínica, tienen gran relevancia a nivel social, por el gran consumo de recursos que generan.
El EE se define como actividad convulsiva, continua o intermitente, sin recuperación de la conciencia que dura al menos 30 minutos. En la práctica se considera que una crisis de más de 5 minutos debe tratarse como un EE. Se han identificado subtipos como el EE establecido, el refractario (estado epiléptico sin respuesta al tratamiento con dos fármacos antiepilépticos), superrefractario, NORSE, y FIRES.
3.4.4 Postoperatoria neurocirugía
Los pacientes neuroquirúrgicos que suelen precisar ingreso en la UCIP son los que han requerido cirugía para el tratamiento de tumores, reconstrucción de malformaciones craneofaciales y vasculares, intervenciones por patología neuro traumática o cirugía de la epilepsia.
Las complicaciones neuroquirúrgicas postoperatorios dependen de muchas variables que incluyen el estado clínico pre, intra y postoperatorio, la localización (craneal o espinal) y el tipo de cirugía realizada.
En la transferencia del paciente, se valorarán los siguientes aspectos al recibir al paciente en la UCIP: estado neurológico previo, tipo de intervención e incidencias surgidas durante la cirugía; y acuerdo con el neurocirujano en la conducta a seguir en cuando a cuidados específicos y problemas previsibles.
En el control del drenaje ventricular externo es muy importante respetar el nivel de presión pautado ya que una presión elevada puede dar lugar a fístula de LCR por la herida, mientras que un drenaje excesivo favorece el desarrollo de hematoma subdural o hiponatremia.
3.4.5 Enfermedades neuromusculares en el niño crítico
La patología neuromuscular en el niño crítico puede dividirse en dos tipos: enfermedades neuromusculares que requieren ingreso en la UCIP y pacientes ingresados en la unidad que desarrollan patologías neuromusculares.
Las alteraciones dentro de estas patologías son diversas: respiratorias, cardiacas y nutricionales.
Es fundamental asegurar un aporte calórico adecuado en este tipo de pacientes, utilizando alimentos semisólidos y espesantes para evitar los problemas de masticación y aspiración, así como evitar los periodos prolongados de ayuno y tratar el reflujo gastroesofágico.
3.4.6 Muerte encefálica
La muerte encefálica (ME) se define como el cese irreversible de las funciones de todas las estructuras neurológicas intracraneales (tronco y hemisferios cerebrales) que conlleva la pérdida absoluta de la capacidad cardiorrespiratoria, y que sólo puede mantener se de forma artificial.
El mecanismo fisiopatológico consiste en la destrucción neuronal y el aumento de la presión intracraneal que supera el nivel de la presión de perfusión cerebral y como consecuencia produce un paro circulatorio cerebral.
El diagnóstico de se basa en la demostración, mediante examen clínico, de la ausencia de conciencia y de la función de todos los pares craneales y sus núcleos. Esta será realizada de manera sistemática, precisa y rigurosa, por médicos con experiencia en pacientes pediátricos neurocríticos.
3.4.7 Infecciones del sistema nervioso central: Meningitis y encefalitis
La infección aguda del SNC es la causa más frecuente de fiebre asociada a signos y síntomas de afectación del SNC en los niños. En general, las infecciones víricas del SNC son mucho más frecuentes que las infecciones bacterianas.
Meningitis
Es una inflamación de causa infecciosa de las meninges: bacteriana o aséptica (virus 80%, tuberculosis y hongos). Su diagnóstico es una urgencia ya que la meningitis bacteriana tiene una elevada morbimortalidad incluso con tratamiento adecuado. La clínica varía desde un cuadro progresivo a fulminante con sepsis y edema cerebral.
Las pruebas complementarias se basan en el análisis de sangre, LCR y pruebas de imagen (TAC).
Encefalitis
Inflamación del parénquima cerebral con alteración neurológica. Es importante diferenciar precozmente entre la encefalitis primaria (infección directa del tejido cerebral), postinfecciosa (tras procesos infecciosos, EMAD) y autoinmune (EAI).
Los criterios diagnósticos de encefalitis, según el International Encephalitis Consortium (IEC), se dividen en:
- Criterios mayores (imprescindibles): presencia de encefalopatía, manifestada por una alteración del estado mental de al menos 24 horas sin otra causa identificada.
- Criterios menores: fiebre, crisis convulsivas, focalidad neurológica, pleocitosis en el LCR, alteraciones en el EEG y anormalidades en las pruebas de neuroimagen.
El cuadro clínico de la encefalitis se caracteriza por una alteración progresiva del nivel de consciencia, que puede manifestarse como irritabilidad, somnolencia, confusión o coma, acompañada de fiebre y otros síntomas agudos de disfunción cerebral, como cefalea, afectación de pares craneales, trastornos del movimiento, alucinaciones, afasia, desorientación o convulsiones. La presencia de cefalea, náuseas/vómitos, fotofobia y dolor nucal, con o sin signos meníngeos, es común. Algunos casos pueden debutar con crisis convulsivas, especialmente generalizadas.
3.4.8 Tumores del sistema nervioso central y malformaciones vasculares
Tumores del SNC
Los tumores del SNC son una de las neoplasias más comunes en niños después de los tumores linfohematopoyéticos. Comprenden un conjunto diverso de enfermedades y constituyen la segunda neoplasia maligna más común en niños y adolescentes. La tasa de mortalidad en estos pacientes alcanza aproximadamente el 45% (principal causa de muerte por cáncer en la infancia), y suelen experimentar una morbilidad significativa, especialmente a nivel neurológico, en comparación con otros tipos de tumores malignos infantiles.
A pesar de esto, el pronóstico ha mejorado con el tiempo, principalmente debido a los avances en técnicas de neurocirugía, radioterapia y el uso de quimioterapia como opción terapéutica.
Los tipos más frecuentes incluyen astrocitoma, ependimoma, meduloblastoma y otros gliomas. Aunque las técnicas moleculares están siendo desarrolladas, la histología sigue siendo crucial para su diagnóstico. Los factores de riesgo incluyen tanto factores genéticos como ambientales, siendo la exposición a radiación ionizante el único factor ambiental establecido como predisponente.
Según un estudio del Childhood Brain Tumor Consortium, los tumores cerebrales infantiles muestran un ligero predominio en la localización infratentorial (43,2%), seguidos por los supratentoriales (40,9%), medulares (4,9%) y aquellos de localización múltiple (11%).
Las manifestaciones clínicas de las neoplasias del SNC varían según la edad, tipo y ubicación del tumor. Generalmente, comienzan con el crecimiento del tumor y el aumento de la presión intracraneal, manifestándose con síntomas de HIC (cefalea matutina, vómitos y papiledema).
Malformaciones vasculares intracraneales (MAV)
Las malformaciones arteriovenosas (MAV) cerebrales son el resultado de una diferenciación anormal de la red arteriolocapilar cerebral. La comunicación anormal de las arterias con las venas cerebrales, sin interposición capilar, se produce a través de neovasos que forman el nido de estas malformaciones.
Bajo el termino de MAV se agrupan un grupo de heterogéneo de lesiones vasculares cerebrales que pueden ocasionar diversas complicaciones neurocríticas, como hemorragias, hipertensión intracraneal o crisis convulsivas. Las malformaciones aneurismáticas de la ampolla de Galeno son las más frecuentes (>80%) en niños < 2 años.
Se han propuesto muchas clasificaciones anatomorradiológicas. La más sencilla distingue entre MAV corticales, profundas e infratentoriales; las MAV de plexos coroideos constituyen una entidad aparte.
3.4.9 Encefalopatía aguda
La encefalopatía aguda se caracteriza por una disfunción cerebral de inicio súbito, manifestada por alteración de la consciencia, trastornos de conducta, epilepsia u otras alteraciones focales. Esta patología es una causa común de ingreso en UCI.
La alteración de la consciencia es el síntoma principal y puede variar desde letargia hasta coma. Es importante una evaluación inicial y revaloraciones periódicas para monitorizar su progresión. La instauración de la alteración de la consciencia puede ser repentina o gradual, pero reciente, generalmente en horas o días.
Es fundamental distinguir entre encefalopatía y encefalitis, ya que esta última implica evidencia de inflamación cerebral, mientras que la encefalopatía no. Las encefalitis pueden presentarse con encefalopatía, pero no todas las encefalopatías son causadas por encefalitis.
3.4.10 Accidentes cerebrovasculares (ACV)
Los accidentes cerebrovasculares (ACV) en la edad pediátrica, aunque poco comunes, son significativos, siendo una de las principales causas de muerte en niños. Se definen como la pérdida súbita de la función neurológica debido a una isquemia cerebral o hemorragia intracraneal. Se clasifican según la necrosis tisular, localización anatómica, vascularización implicada, etiología, edad y naturaleza hemorrágica. Los ACV pueden ser de tipo:
- Isquémicos
- Hemorrágicos
- Trombóticos: pueden ser sépticos o asépticos, siendo estos últimos más comunes en la actualidad y relacionados con síndromes de hiperviscosidad, hipercoagulabilidad o trombofilia, deshidratación hipernatrémica o infecciones locales.
3.4.11 Síndrome de hipertensión intracraneal
La hipertensión intracraneal (HTIC) es el aumento de la presión intracraneal y va asociada a lesiones neurológicas como traumatismos craneoencefálicos, hidrocefalia, tumores cerebrales o infecciones intracraneales en niños.
Se manifiesta por un aumento sostenido de la presión intracraneal de > 20 mmHg durante más de cinco minutos con signos o síntomas. Su manejo adecuado requiere diagnóstico y tratamiento tempranos.
La HTIC puede derivarse de diversas causas, desde lesiones ocupantes de espacio hasta condiciones idiopáticas.
La presentación clínica de la hipertensión intracraneal (HTIC) varía según la causa subyacente, la evolución temporal y la edad del paciente. La tríada clásica de cefalea, vómitos y edema de papila puede ser variable, y en casos graves, puede progresar a la tríada de Cushing, con hipertensión arterial, bradicardia y alteración del patrón respiratorio, indicando un riesgo elevado de herniación cerebral inminente.
3.4.12 Delirium
El delirium es un trastorno neuropsiquiátrico agudo, caracterizado por la alteración de la conciencia y la función cognitiva, que se asocia con una mayor morbilidad y mortalidad, prolongación de la estancia hospitalaria y secuelas a largo plazo.
Esta patología se define como una disfunción aguda y fluctuante de la atención y la conciencia, acompañada de alteraciones cognitivas. El delirium se define según los criterios de la Asociación de Psiquiatría Americana publicados en el DSM-5:
- Alteración de la atención (capacidad reducida para dirigir, focalizar, mantener y desviar la atención) y del nivel de alerta (desorientación en el entorno).
- La alteración ocurre en un periodo corto de tiempo, de horas a días, representa un cambio respecto al nivel de atención y de alerta basales, y tiende a fluctuar a lo largo del día.
- Alteración cognitiva adicional: déficit de memoria, desorientación, del lenguaje, capacidad visual o espacial, percepción.
- Los criterios A y C no se explican por otra alteración neurocognitiva preexistente, y no ocurren en el contexto de un nivel de conciencia muy disminuido, como en el coma.
- Hay evidencia, por la historia clínica, exploración física o analíticas, que la alteración es consecuencia directa de una condición médica, efecto de un fármaco o retirada del mismo, tóxicos o por múltiples etiologías.
El delirium es un trastorno cerebral complejo, cuya fisiopatología aún no se comprende completamente. Se ha asociado con alteraciones en el metabolismo oxidativo, efectos neurotóxicos de citoquinas inflamatorias y, principalmente, con desequilibrios en neurotransmisores clave como el GABA, la acetilcolina y la dopamina.
3.6 CUIDADOS NEUROLÓGICOS: PROCEDIMIENTOS Y TÉCNICAS DE ENFERMERÍA
La monitorización de la función cerebral es prioritaria en el niño crítico, ya que su pronóstico depende en gran parte de la recuperación de las funciones neuropsicológicas.
La monitorización neurológica básica incluye una valoración inicial del nivel de consciencia, examen pupilar (tamaño, simetría y reactividad), patrón respiratorio y actividad motora (tono y fuerza muscular), además de una monitorización neurológica, como es la medición de la presión intracraneal (PIC), presión tisular de oxígeno (PtiO2), presión de perfusión cerebral (PPC) y oximetría cerebral no invasiva (para detectar precozmente signos de deterioro neurológico y prevenir lesiones secundarias).
3.6.1 Monitorización neurológica
La monitorización neurológica es un componente fundamental en las UCIPs, siendo fundamental para el manejo de pacientes con afecciones neurológicas graves. En muchas ocasiones, estos pacientes no requieren intervención terapéutica, sino simplemente una vigilancia estrecha mediante monitorización.
Monitorización neurológica básica
El control del nivel de consciencia, forma de las pupilas y reactividad, alteraciones de la función motora, patrón respiratorio y presencia de reflejos corneales es una actividad primordial en el cuidado del paciente neurocrítico.
Cualquier alteración en la monitorización neurológica puede indicar un fracaso en los mecanismos de autorregulación cerebral. Se debe estar alerta ante cualquier cambio que presente el paciente.
Exploración pupilar
La exploración pupilar es fundamental para detectar cambios tempranos en el sistema nervioso y se evalúa: el tamaño, la simetría y la reactividad a la luz.
Función motora
La valoración de la función motora se centra en la observación de movimientos involuntarios, posturas anómalas como flexión anormal (decorticación) o extensión anormal (descerebración) como reacción al estímulo, evaluación del tono y fuerza muscular. Se realiza valorando cada extremidad de manera independiente y comparando ambas:
El movimiento motor involuntario se valora revisando todos los músculos, buscando la presencia de fasciculaciones, clonías, mioclonías, espasmos, que revelen la presencia de disfunción neurológica.
El tono muscular se valora revisando la oposición a los movimientos pasivos, en busca de signos de hipotonía, flacidez, hipertonía, espasticidad o rigidez.
La fuerza muscular se explora mediante el estudio de la actividad muscular voluntaria, efectuada contra la resistencia al explorador.
Cuando el paciente no está consciente, se aplicará un estímulo doloroso para valorar la respuesta motora.
EEG de amplitud integrada (aEEG)
El EEG de amplitud integrada (aEEG), es un método para monitorización continua de la actividad cerebral que actualmente tiene su utilización en cuidados intensivos ya que permite detectar cambios en la actividad eléctrica cerebral y de crisis epilépticas de una manera sencilla y cómoda. Se utilizan un menor número de electrodos de implantación subcutánea (agujas, preferibles porque disminuyen la impedancia) o de hidrogel.
POTENCIALES EVOCADOS
Son la respuesta eléctrica cerebral que se registra en una zona específica del cerebro tras la aplicación de un estímulo sensorial específico:
- Potenciales evocados visuales (PEV): estímulo lumínico.
- Potenciales auditivos del tronco del encéfalo (PEAT): estímulo acústico.
- Potenciales evocados somatosensoriales (PESS): estímulo eléctrico en un nervio periférico.
Exploran la integridad anatómica y funcional del cerebro, y según el tipo de potencial, una parte diferente del cerebro, pudiendo ser complementarios.
MONITORIZACIÓN DEL ESTADO DE CONCIENCIA Y SEDACIÓN
La monitorización de la consciencia y sedación se puede realizar mediante escalas clínicas (subjetivo) y mediante aparatos que analizan variables fisiológicas (objetivo). Existen diversos métodos de monitorización que procesan el EEG y lo convierten en valores numéricos como es el BIS, BIS Vista Bilateral, M – Entropy, SEDLine, Narcotrend, SNAP II, Cerebral State Monitor. Todos estos sistemas tienen limitaciones y pueden artefactarse sus valores por patologías y por la actividad muscular del paciente.
INDICE BIESPECTRAL (BIS):
El índice biespectral (BIS) es un parámetro que proporciona información sobre la interacción de la corteza cerebral y las regiones subcorticales. Es un índice fiable del estado de conciencia de sujetos normales a través del análisis de las frecuencias y tiempo de las ondas de EEG.
Durante la sedación pediátrica, el plan anestésico del niño a menudo se vuelve de manera no esperada, más profunda, asociándose entonces con depresión respiratoria. Por ello, este sistema de monitorización se ha propuesto como guía para prevenir la sedación excesiva en los pacientes críticos.
En el monitor, los parámetros más importantes son: Indice biespectral, el Indice de calidad de la señal, el electromiograma y la tasa de supresión.
MONITORIZACIÓN DE LA FUNCIÓN CEREBRAL (PPC, PIC, PtiO2, Tª -ti y oximetría)
La neuro monitorización intracraneal actual comprende el registro de la presión intracraneal (PIC), la presión tisular de oxígeno (PtiO,) y la temperatura cerebral. Los datos obtenidos ayudan a minimizar la lesión cerebral secundaria. El drenaje ventricular externo es considerado el sistema gold standard de monitorización de la presión intracraneal.
Monitorización de la presión de perfusión cerebral
La presión de perfusión cerebral (PPC) se define como la diferencia entre la PAM y la PIC. En situación normal el FSC se mantiene constante en un amplio rango de PPC (autorregulación). El objetivo de la monitorización es mantener valores de PPC adecuados a la edad del paciente. Una PPC inferior a 50 mmHg puede indicar hipoperfusión cerebral, que da lugar a isquemia y/o hipoxia cerebral.
Monitorización de la oxigenación cerebral: presión tisular de oxígeno y temperatura cerebral
Oxigenación cerebral
La estimación de la oxigenación del tejido cerebral es fundamental para determinar si el suministro de oxígeno es adecuado para las demandas metabólicas cerebrales. Esto permite iniciar y ajustar tratamientos como la hiperventilación, agentes osmóticos, barbitúricos y fármacos vasoactivos. Además, puede identificar precozmente situaciones de isquemia cerebral y servir como indicador pronóstico.
Medición transcutánea de la Saturación Cerebral
Medición no invasiva de la saturación del tejido cerebral por espectroscopía de infrarrojos. El sistema dispone de un emisor de luz y dos receptores, uno de los cuales permite reconocer la atenuación de la señal debida a estructuras extra cerebrales (ruido) y el otro recoge información de la saturación de capas más profundas cerebrales.
La cifra de saturación corresponde al tejido cerebral en conjunto, en el que predomina el compartimento venoso (aproximadamente ¾ del lecho vascular cerebral).
Medición de la Presión tisular de oxígeno (PtiO2)
Medida directa de la presión parcial de O2 en el intersticio cerebral (PtiO2) mediante microelectrodo a través de un trépano en la sustancia blanca profunda frontal. La PtiO2 es la forma más frecuente de medir el oxígeno disponible en el cerebro, y permite detectar precozmente la hipoxia cerebral.
Flujo sanguíneo cerebral. Doppler transcraneal
El Doppler transcraneal (DTC) permite, mediante la valoración de la velocidad de flujo a nivel de la arteria cerebral media, conocer el patrón de perfusión cerebral y calcular los índices de pulsatilidad y resistencia, de forma no invasiva, discontinua o continua.
Mide la velocidad del flujo sanguíneo a nivel de circulación cerebral proximal. Puede ser utilizado para estimar la PIC basándose en cambios característicos en la morfología de las ondas que capta en respuesta al incremento de las resistencias al flujo cerebral. Generalmente es un pobre predictor de PIC, aunque en los pacientes traumáticos puede correlacionarse con el pronóstico a los 6 meses.
Monitorización de la presión intracraneal
La presión intracraneal (PIC) es aquella medida en el interior de la cavidad craneal que es el resultado de la interacción entre el continente (cráneo) y el contenido (encéfalo, líquido cefalorraquídeo [LCR] y sangre). Es decir, refleja el volumen de los tres compartimentos, y el aumento en cualquiera de ellos es compensado por el resto para mantener una PIC normal.
Un aumento de la PIC puede ser el primer indicador de empeoramiento ante una patología intracraneal. Es la complicación potencial más importante, puesto que es la principal causa de lesión secundaria en el TCE y la que se relaciona con mayor morbilidad.
ANÁLISIS DE LA PIC: ONDA DE PRESIÓN
La forma de onda normal de la PIC es un trazado arterial modificado y consta de tres picos característicos.
Es fundamental tener seguridad de un trazado de PIC adecuado antes de la valoración de los números para evaluar la necesidad o no de intervención terapéutica.
Además de la medida aislada de la presión, la PIC se puede medir en un trazado en relación al tiempo, produciendo algunas formas de onda características (ondas de Lundberg).
3.6.2 Drenajes ventriculares: manejo y cuidados.
El drenaje ventricular externo (DVE) es un dispositivo que se coloca quirúrgicamente en uno de los ventrículos cerebrales. La inserción del drenaje ventricular externo permite principalmente las siguientes funciones: monitorizar y controlar la PIC, drenar el LCR y administrar medicación intraventricular.
