Tema 8. Ética


8.1 INTRODUCCIÓN

En el campo de la neonatología y pediatría, la ética juega un papel fundamental en la orientación y toma de decisiones críticas que afectan tanto a los pacientes en situaciones de vulnerabilidad como a sus familias y a los equipos de cuidados que los atienden. Dado que estos pacientes son frecuentemente incapaces de sobrevivir sin intervención médica intensiva, los dilemas éticos que surgen son profundamente complejos y requieren una consideración cuidadosa de múltiples factores, incluyendo los derechos del paciente, las expectativas familiares, y las capacidades y limitaciones del entorno médico.

La ética en neonatología y pediatría considera de manera especialmente delicada la defensa de la dignidad y los derechos de los pacientes, quienes, a pesar de su incapacidad para comunicarse en caso de neonatos y pediátricos pequeños, poseen una dignidad inherente que debe ser respetada en todo momento. Esto significa que todas las intervenciones y decisiones deben orientarse hacia el respeto de su valor intrínseco como seres humanos. En la práctica, esto se traduce en una constante evaluación de los tratamientos y cuidados que se les proporciona, asegurándose de que cada acción médica propuesta tenga como objetivo principal el beneficio del paciente, y evitando cualquier procedimiento que pueda ser innecesariamente invasivo o que pueda prolongar el sufrimiento sin una justificación clara de beneficio.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la toma de decisiones sobre el inicio o la retirada de tratamientos de soporte vital, decisiones especialmente desafiantes debido a las incertidumbres sobre los pronósticos a largo plazo y la calidad de vida que estos pacientes podrían experimentar. Los profesionales deben equilibrar la esperanza de un resultado positivo con la realidad de las limitaciones médicas y las posibles consecuencias de los tratamientos prolongados. En estos casos, no solo se consideran los aspectos médicos, sino también los valores y deseos de los padres, integrándolos en un proceso de toma de decisiones compartido que refleje tanto el conocimiento médico como los principios éticos.

La gestión de recursos también presenta dilemas éticos significativos. Los recursos en una UCIN/UCIP son a menudo limitados, incluyendo no solo el equipamiento y las instalaciones, sino también el personal especializado necesario para proporcionar cuidados intensivos. Los profesionales de la salud enfrentan el reto de cómo asignar estos recursos limitados de manera justa y eficaz, garantizando que cada neonato reciba el mejor cuidado posible dentro de las restricciones existentes. Esto requiere una constante evaluación de las necesidades clínicas y una ponderación ética sobre cómo distribuir los recursos de manera que se maximice el bienestar de todos los pacientes atendidos.

La comunicación con las familias es otra área donde la ética tiene especial relevancia. Los profesionales debemos esforzarnos por garantizar que la comunicación sea clara, completa y compasiva, permitiendo a las familias entender completamente las condiciones, tratamientos y posibles resultados de sus hijos. Esta comunicación debe ser sensible y adaptarse a las necesidades emocionales y culturales de las familias, proporcionando un apoyo que les permita tomar decisiones informadas que estén alineadas con sus valores y expectativas.   

Finalmente, la reflexión ética personal y profesional es vital en la formación y práctica en UCIN/UCIP. Se debe animar y facilitar a los profesionales y estudiantes a examinar y reflexionar sobre sus propios valores y prejuicios, y cómo estos pueden influir en su toma de decisiones. Este proceso de autoevaluación es fundamental para desarrollar la capacidad de manejar dilemas éticos complejos y para trabajar eficazmente en un entorno multidisciplinario donde diferentes perspectivas y opiniones necesitan ser consideradas y respetadas. La formación en ética tiende a centrarse demasiado en aspectos deontológicos y bioéticos tradicionales, limitando su enfoque en dilemas y conflictos éticos que, en muchas ocasiones, son resueltos desde la perspectiva médica, relegando a un papel secundario y pasivo al personal de enfermería.

En resumen, la ética no solo abarca las decisiones sobre tratamientos y cuidados médicos, sino que también incluye la gestión de recursos, la comunicación con las familias y la reflexión ética personal. Este enfoque integral asegura que los cuidados proporcionados en las UCIN y UCIP se realicen de manera que respete y promueva los derechos y la dignidad de los pacientes, mientras se apoya a las familias y se promueve una práctica médica de alta calidad y profundamente ética.

 

8.2 BASES DE LA ÉTICA Y LA MORAL

La ética y la moral son conceptos que se entrelazan estrechamente con las bases de nuestras acciones y decisiones en el ámbito de la salud. A menudo se utilizan indistintamente, pero poseen matices que merecen ser explícitamente reconocidos y comprendidos. La ética, derivada del término griego "ethos" (carácter), se refiere a las normas o los códigos de conducta que se consideran aceptables en una sociedad. Es un estudio sistemático y teórico de lo que es correcto e incorrecto, sirviendo como una guía para el comportamiento. Por otro lado, la moral se relaciona más con los principios personales del bien y del mal, siendo una interpretación más personal y a menudo emocional de estos códigos éticos.

La distinción entre ética y moral puede ser sutil, pero es fundamental para entender cómo aplicamos estos conceptos en la práctica médica. La ética actúa como una estructura de referencia más amplia y normativa, mientras que la moral se centra en las creencias individuales y las decisiones internas que influyen en la conducta personal. Ambas dimensiones son esenciales para abordar estos temas con la profundidad y seriedad que merecen, e implica reconocer la trascendencia de cada decisión tomada dentro de las unidades de cuidados intensivos neonatalesy pediátricos.

Dilemas en neonatología, donde decisiones críticas a menudo implican profundos cuestionamientos éticos y morales sobre la vida, la calidad de esta, y la intervención médica.

La ética y la moral no son sólo componentes cruciales del quehacer médico y de enfermería, sino que también constituyen el pilar sobre el que se asientan todas las interacciones y decisiones en el manejo de los pacientes más jóvenes y vulnerables de nuestra sociedad.

 

8.2.1 Ética versus Moral. Definiendo conceptos

Ética: El Estudio Filosófico de la Moralidad

La ética es una disciplina filosófica que se ocupa del estudio de las acciones humanas en cuanto a su corrección o incorrección, bondad o maldad. No se limita solo a describir lo que las personas consideran correcto o incorrecto, sino que busca establecer normas y principios que puedan guiar el comportamiento humano de manera razonada y fundamentada. En el ámbito de la práctica clínica, la ética se manifiesta como un conjunto de principios que orientan la conducta profesional, ayudando a los profesionales de la salud a tomar decisiones que no solo sean técnicamente adecuadas, sino también moralmente justas.

 

Moral: Las Normas Compartidas por una Comunidad

Mientras que la ética es el estudio de la moralidad, la moral es un conjunto de normas, valores, costumbres, y creencias que son aceptadas por un grupo o sociedad en particular. Estas normas pueden variar de una cultura a otra y de una época a otra, reflejando las condiciones históricas, sociales, y económicas de las comunidades. En el contexto sanitario, la moral puede influir en cómo los pacientes y sus familias perciben ciertos tratamientos y decisiones médicas, y puede ser un factor crucial en la aceptación o rechazo de intervenciones médicas.

La moral de las familias juega un papel básico en cómo estas enfrentan y toman decisiones sobre el cuidado de sus hijos en las UCIN/UCIP. Por ejemplo, algunas familias pueden tener fuertes creencias sobre el valor de la vida y el sufrimiento, influyendo en su disposición a aceptar o rechazar ciertos tratamientos por diversos motivos de índole ideológica, tradicional… Entender y respetar estas creencias morales es esencial para los profesionales de la salud, quienes deben buscar el equilibrio entre su deber profesional y el respeto a los valores familiares, siempre enmarcado en un diálogo ético que busque el mejor interés del paciente.

Aunque a menudo se usan de manera intercambiable, los términos "ética" y "moral" tienen matices distintos que son importantes de entender. Como hemos visto anteriormente, y explicado con otras palabras, la moral se refiere a las creencias sobre lo que es correcto o incorrecto, que son generalmente aceptadas por un grupo o sociedad. Estas creencias están profundamente arraigadas y a menudo pasan de generación en generación, formando la base de las normas sociales. Por otro lado, la ética es el estudio sistemático de lo que es moralmente correcto o incorrecto. La ética implica un proceso de reflexión y análisis más formal y es especialmente relevante en profesiones donde las decisiones pueden tener consecuencias graves, como es el caso de la práctica sanitaria.

 

8.2.2 Ética y Bioética: diferencias y conexiones

En el contexto sanitario, la ética juega un papel fundamental en la orientación de las prácticas de enfermería. Los profesionales de la salud nos enfrentamos diariamente a situaciones que exigen no sólo un alto grado de competencia clínica, sino también una habilidad para navegar por dilemas éticos complejos. Por ejemplo, las decisiones sobre el inicio de la alimentación, la administración de tratamientos invasivos, o la potencial retirada de soporte vital son situaciones cargadas de profundas implicaciones éticas que requieren una cuidadosa deliberación y un equilibrio entre múltiples valores en conflicto.

 

Bioética

La bioética, como una subdisciplina de la ética, proporciona marcos específicos para abordar los dilemas que surgen específicamente en contextos biomédicos. Esto incluye cuestiones como el consentimiento informado —a menudo complicado por el hecho de que los pacientes no pueden expresar su propio consentimiento—, el manejo de información sensible, y la equidad en el acceso a los recursos de cuidados intensivos.

La bioética como disciplina surgió de la necesidad de abordar los desafíos éticos que acompañan al desarrollo tecnológico en medicina. En UCIN/UCIP, esta necesidad es particularmente aguda, dado el constante avance en las tecnologías que soportan la vida de neonatos prematuros y pacientes pediátricos críticamente enfermos. Estudiar su evolución ayuda a comprender cómo las respuestas éticas han cambiado con el tiempo y cómo podrían desarrollarse en respuesta a futuros avances tecnológicos y desafíos sociales.

 

8.2.3 Historia y Evolución de la Bioética

Durante el siglo XX, la medicina experimentó avances tecnológicos sin precedentes que expandieron significativamente las capacidades diagnósticas y terapéuticas. El desarrollo de tecnologías como la ventilación mecánica y las técnicas avanzadas de resucitación revolucionaron el cuidado de los neonatos prematuros y de pacientes pediátricos con condiciones críticas. Sin embargo, estos avances también trajeron consigo dilemas éticos complejos relacionados con el inicio y el fin de la vida. Los profesionales de la salud se encontraron frente a decisiones sobre cuándo emplear o retirar estas tecnologías, cuestionando qué constituye una vida viable y cómo equilibrar la prolongación de la vida con la calidad de la misma.

 

El Surgimiento de la Bioética como Disciplina

El rápido desarrollo de nuevas tecnologías y tratamientos médicos durante el siglo XX también llevó a la formalización de la bioética como una disciplina académica y práctica. Entre los años 1960-1970 la bioética como campo comenzó a tomar forma en respuesta a preocupaciones sobre cómo la tecnología médica podría estar superando la capacidad ética de los médicos y investigadores. Van Rensselaer Potter, un bioquímico de la Universidad de Wisconsin, acuñó el término "bioética" en 1970 en su obra "Bioethics: Bridge to the Future", proponiendo una nueva disciplina que combinara conocimientos biológicos con los valores humanos.

El caso histórico de la Tuskegee Syphilis Study, entre otros, destacó la necesidad de una regulación ética rigurosa en la investigación médica, culminando en la creación del Informe Belmont en 1979. Este informe estableció los principios fundamentales de respeto por las personas, beneficencia y justicia, que ahora guían la investigación biomédica y la práctica clínica a nivel mundial.

 

Cambios en la Legislación y Políticas de Salud

A lo largo del siglo XX, varios eventos y desarrollos llevaron a cambios significativos en las políticas y legislaciones de salud, influyendo directamente en la práctica neonatal. La introducción de leyes sobre el consentimiento informado, los derechos del paciente y la privacidad de los datos médicos fueron directamente influenciados por los debates éticos de la época. Estos cambios legales reflejaron un creciente reconocimiento de la autonomía del paciente y un enfoque más centrado en el paciente en la medicina.

 

Implicaciones para la Práctica Neonatal

Reflexiones sobre la Inicio y el Final de la Vida

La neonatología, como campo que frecuentemente enfrenta cuestiones del inicio de la vida, se ha visto profundamente influenciada por los debates éticos sobre cuándo y cómo utilizar intervenciones que sostienen la vida. Las decisiones sobre la viabilidad neonatal y el uso ético de la tecnología para prolongar la vida de neonatos extremadamente prematuros o gravemente enfermos requieren un enfoque ético informado por los desarrollos históricos del siglo XX.

Con el advenimiento de las tecnologías de soporte vital y los avances en la atención a los prematuros, en las décadas de 1980-1990, la bioética comenzó a confrontar cuestiones como el inicio y el final de la vida en neonatos. Los dilemas sobre cuándo emplear o retirar soportes vitales en prematuros extremos se hicieron especialmente críticos.

Particularmente reseñable es el conocido como Caso Baby Doe (1982), ocurrido en Estados Unidos y que marcó un momento crucial para la bioética en neonatología. Se trató de un neonato con síndrome de Down y atresia esofágica a quien se le negó el tratamiento quirúrgico, lo que llevó a un debate nacional y la implementación de las Regulaciones Baby Doe, que requerían tratamiento médico excepto en circunstancias muy específicas.

 

Evolución Contemporánea

Actualmente en el siglo XXI, la bioética continúa evolucionando, enfrentando ahora cuestiones complejas como la genética, la medicina fetal, y los límites de la viabilidad en neonatología. Las decisiones son cada vez más informadas por una bioética que no solo considera la viabilidad técnica sino también la calidad de vida, el bienestar familiar, y la distribución equitativa de recursos sanitarios.

 

Globalización de la Bioética:

Con la globalización, la bioética también ha comenzado a abordar cómo los estándares éticos pueden variar significativamente entre diferentes culturas y sistemas de salud, y cómo estos estándares pueden reconciliarse o integrarse en prácticas globales coherentes.

En resumen, la historia y evolución de la bioética muestra cómo la disciplina ha crecido en respuesta a los desafíos tecnológicos y morales. Esta evolución ha sido fundamental para asegurar que la atención neonatal no solo sea avanzada desde el punto de vista técnico, sino también profundamente humana y éticamente responsable. Aunque el siglo XX trajo avances significativos, también demostró que el progreso tecnológico sin un acompañamiento ético adecuado puede llevar a abusos y malentendidos. La necesidad de una reflexión ética continua es imprescindible para asegurar que los avances en neonatología se utilicen de manera que respeten la dignidad y los derechos de los neonatos y sus familias.

 

8.2.4 Principios Centrales de la Bioética

La práctica clínica, especialmente la prestada al paciente neonatal y pediátrico, se guía por varios principios bioéticos fundamentales que sirven como guías para los profesionales al tomar decisiones que afectan no solo la vida de los pacientes, sino también la integridad y el bienestar de sus familias. 

Beneficencia: Este principio exige actuar en el mejor interés del paciente, promoviendo su bienestar y tomando decisiones que maximicen los beneficios mientras se minimizan los riesgos y daños.

 

No Maleficencia: A menudo resumido como "no hacer daño", este principio es crucial en la neonatología, donde el potencial de daño es significativo dado el estado vulnerable de los pacientes.

 

Autonomía: En el contexto neonatal, la autonomía se centra principalmente en el derecho de los padres o tutores a tomar decisiones informadas sobre el cuidado de sus hijos, basadas en información completa y comprensible.

 

Justicia: Se refiere a la distribución equitativa de los recursos sanitarios y a la igualdad de acceso al tratamiento para todos los pacientes, lo cual plantea desafíos significativos en entornos de recursos limitados.

 

8.3 EL PRINCIPALISMO EN LA PRÁCTICAL NEONATAL Y PEDIÁTRICA

En el ámbito de la bioética, el principalismo se presenta como una herramienta crítica para guiar las decisiones clínicas. Este enfoque se fundamenta en cuatro principios básicos que ya citábamos en el punto anterior y recordamos a continuación: autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia. Cada uno de estos principios lleva consigo un peso ético significativo en la atención al paciente, donde las decisiones pueden tener consecuencias de largo alcance tanto para los pacientes como para sus familias.

Constituye un enfoque ético estructurado utilizado para guiar la toma de decisiones en la medicina, especialmente en contextos complejos. Desde su introducción en 1979, el principalismo ha evolucionado para adaptarse a los cambios en el entorno médico y las tecnologías emergentes, y aunque originalmente fue diseñado para guiar la investigación biomédica, su aplicación se ha extendido para incluir la práctica clínica diaria.

El principalismo ha sido criticado por su enfoque a veces demasiado generalista y abstracto, que puede no captar totalmente la complejidad de situaciones clínicas individuales. Además, ha habido debates sobre la jerarquía y la aplicación de estos principios en casos donde entran en conflicto, como decidir entre la calidad de vida y las intervenciones médicas agresivas para prolongar la vida.

En cuanto a Beauchamp y Childress, cabe destacar cómo, través de múltiples ediciones de su libro (la última publicada en 2019), han revisado y adaptado sus teorías para abordar críticas y reflejar mejor las realidades cambiantes de la medicina moderna, incluyendo una mayor atención a los problemas de interculturalidad y la globalización de la atención médica.

 

8.3.1 Fundamentos del Principalismo

El principalismo se originó en la bioética como una forma de estructurar las discusiones éticas en la medicina, presentado de manera influyente por Tom Beauchamp y James Childress en su obra "Principios de Ética Biomédica". Los principios propuestos no están jerarquizados; la idea es que en situaciones concretas, los principios deben balancearse según las circunstancias específicas.

 

8.3.2 Aplicación del Principalismo en pacientes neonatales y pediátricos:

Respeto por la Autonomía: En la UCIN/UCIP el respeto por la autonomía se complica por la incapacidad de los recién nacidos y niños para tomar decisiones por sí mismos. Aunque nuestros pacientes no pueden ejercer su autonomía personalmente, este principio subraya la importancia de involucrar a los padres o tutores en las decisiones sobre el cuidado de sus hijos. Significa asegurar que estén plenamente informados sobre el estado de salud del niño, las opciones de tratamiento disponibles, y los posibles resultados de cada opción. El desafío es doble: por un lado, proporcionar toda la información necesaria de manera comprensible y, por otro, respetar las decisiones de los padres, incluso cuando no coincidan completamente con las recomendaciones médicas.

 

No Maleficencia: Este principio implica obligación de no causar daño innecesario. En el paciente neonatal y pediátrico implica considerar cuidadosamente las intervenciones médicas, especialmente en casos donde los tratamientos pueden prolongar la vida a costa de posibles sufrimientos o secuelas a largo plazo. La no maleficencia desafía a los profesionales sanitarios a evaluar críticamente cada procedimiento o medicamento,requiere una evaluación continua de las intervenciones médicas, reconociendo que el objetivo es no sólo prolongar la vida, sino asegurar que la intervención no contribuya a un sufrimiento innecesario.

 

Beneficencia: La beneficencia va más allá de evitar el daño, o lo que es lo mismo, la beneficencia va más allá de la no maleficencia; exige que se actúe de manera que se promueva el bienestar del paciente. En la UCIN/UCIP, esto puede implicar la realización de procedimientos que aumenten las posibilidades de un buen resultado a largo plazo, a pesar de los posibles riesgos a corto plazo. Asimismo puede significar la implementación de tratamientos que tengan como objetivo mejorar las condiciones de vida del paciente o que maximicen las posibilidades de una recuperación completa o significativa. La beneficencia requiere una evaluación constante de la efectividad de los cuidados y la disposición a ajustar los planes de tratamiento en respuesta a los cambios en el estado del neonato.

Los profesionales de enfermería debemos evaluar cuidadosamente si las acciones propuestas promoverán el bienestar del neonato, equilibrando beneficios y riesgos.

 

Justicia: Este principio se refiere a la distribución equitativa de recursos y tratamientos, esto es, que todos los pacientes reciban una atención equitativa y sin discriminación. Esto abarca desde la asignación de recursos hasta el acceso a terapias y tecnologías, asegurando que las decisiones se tomen basadas en necesidades clínicas y no en otros factores como posición social, económica o cultural de la familia. La justicia también implica abogar por políticas que mejoren el acceso y la calidad de la atención en todos los niveles de la sociedad.

En el contexto de la UCIN/UCIP, la justicia puede enfrentar desafíos significativos, especialmente en entornos con recursos limitados, donde las decisiones sobre la asignación de recursos intensivos deben considerar la equidad y la justicia para todos los pacientes. 

 

8.3.3 Importancia del Principalismo en la Formación Sanitaria

El estudio y la comprensión del Principalismo son fundamentales en la formación de cualquier profesional de la salud. Este enfoque no solo ofrece un marco para analizar y resolver dilemas éticos, sino que también fomenta una práctica clínica que es consciente de las dimensiones morales del cuidado médico. A través de la enseñanza del principalismo, médicos y enfermeras pueden desarrollar la sensibilidad y la habilidad necesarias para manejar situaciones éticamente complejas con confianza y compasión, asegurando que sus acciones estén siempre alineadas con los valores éticos esenciales.

El principalismo no solo proporciona un marco teórico, sino que también es una herramienta práctica que ayuda a los profesionales de la salud a navegar por dilemas éticos complejos. Estos dilemas pueden incluir decisiones sobre, por ejemplo, iniciar o retirar soporte vital en casos de neonatos con pronósticos extremadamente pobres, el manejo de situaciones donde las expectativas de los padres difieren significativamente de las recomendaciones médicas basadas en la evidencia o consideraciones sobre ensayos clínicos y el uso de tecnologías médicas emergentes.

 

8.3.4 Críticas al Enfoque Basado en Principios

A pesar de que proporciona un marco útil, el principalismo ha enfrentado críticas, especialmente en su aplicación práctica, principalmente por su potencial para conducir a conflictos entre principios fundamentalmente en casos donde la adherencia rígida a un principio puede violar otro, que pueden ser difíciles de resolver. Además, se ha argumentado que este enfoque puede ser demasiado abstracto y no suficientemente sensible a las particularidades de los contextos individuales o culturales y complejidades emocionales y personales de las situaciones reales en UCIN/UCIP. Por ejemplo, en algunas culturas, el concepto de autonomía puede no tener el mismo peso que en Occidente, lo que puede llevar a tensiones en la interpretación y aplicación de este principio.

 

8.4 ÉTICA DEL CUIDADO

La Ética del Cuidado es una teoría ética que ha influido profundamente en la práctica profesional de la enfermería y otras disciplinas relacionadas con el cuidado humano. Su desarrollo es particularmente relevante en el campo de la enfermería, donde el cuidado se considera no solo una acción técnica sino un acto cargado de significado moral y ético. Este enfoque pone un énfasis especial en las relaciones, la responsabilidad, y la interdependencia humana, ofreciendo una perspectiva crucial para entender la práctica del cuidado en contextos profesionales y personales.

 

8.4.1 Origen y Fundamentos de la Ética del Cuidado

La Ética del Cuidado surgió como respuesta a las teorías éticas tradicionales que a menudo se centraban en principios abstractos y universales, ignorando las dinámicas relacionales y afectivas del cuidado humano. Carol Gilligan, figura central en la concepción de esta ética, en su crítica a los estudios de Lawrence Kohlberg sobre el desarrollo moral, argumentó que las teorías de este no representaban adecuadamente la moralidad femenina. Gilligan observó que mientras Kohlberg enfatizaba la justicia, los derechos y las reglas, muchas mujeres valoraban la empatía, la relación y la responsabilidad en sus razonamientos éticos.

Gilligan indicó que este descubrimiento no buscaba establecer una jerarquía de enfoques morales, sino más bien ampliar nuestra comprensión de lo que constituye una respuesta ética al incluir la interdependencia y la conexión como componentes esenciales de la moralidad. Su trabajo destacó la importancia de la empatía y la relación interpersonal en la toma de decisiones éticas, especialmente en contextos de cuidado.

 

8.4.2 Componentes Esenciales de la Ética del Cuidado

1.     Relacionalidad:

La Ética del Cuidado sostiene que las personas están intrínsecamente conectadas y que nuestras decisiones y acciones éticas deben surgir de una apreciación de estas conexiones. En el contexto de la enfermería, esto se traduce en una atención meticulosa a la calidad de las relaciones entre enfermeras, pacientes, y familias, y cómo estas relaciones afectan el proceso de cuidado.

2.     Responsabilidad:

Este enfoque pone un fuerte énfasis en la responsabilidad hacia los otros, especialmente hacia aquellos que son vulnerables o dependientes. En enfermería, esto implica un compromiso constante con el bienestar del paciente, priorizando sus necesidades y bienestar en la toma de decisiones éticas y prácticas.

3.     Contextualidad:

La Ética del Cuidado reconoce que cada situación de cuidado es única y debe ser evaluada en su contexto específico. Las enfermeras, por lo tanto, necesitan considerar no solo los aspectos médicos del cuidado, sino también los factores sociales, culturales, y personales que influyen en la situación de cada paciente.

4.     Emociones:

Las emociones no son vistas como impedimentos para la ética, sino como componentes vitales de nuestras respuestas éticas. La capacidad de responder emocionalmente a otro ser humano es vista como central para el cuidado ético, y la empatía es particularmente valorada como una guía moral en la toma de decisiones.

 

8.4.3 Aplicaciones en la Práctica de Enfermería

En la práctica de enfermería, la Ética del Cuidado ayuda a los profesionales a navegar por las complejidades del cuidado humano. Permite a las enfermeras y otros cuidadores reconocer y responder a las necesidades emocionales y físicas de sus pacientes de manera que respeta su dignidad y fomenta su bienestar. Esto es especialmente importante en situaciones donde los pacientes pueden no ser capaces de expresar sus necesidades o tomar decisiones por sí mismos.

La Ética del Cuidado también promueve un modelo de toma de decisiones colaborativa, donde el paciente y el cuidador trabajan juntos para determinar el curso de acción más apropiado. Esto es fundamental en la enfermería, donde el cuidado efectivo a menudo requiere una comprensión profunda de la vida del paciente y sus circunstancias únicas.

 

Desafíos y Críticas

A pesar de su valor, la Ética del Cuidado enfrenta críticas, particularmente en cuanto a su aplicabilidad en situaciones donde las decisiones deben ser tomadas rápidamente o bajo presión. Además, algunos críticos argumentan que puede ser demasiado subjetiva o que puede conflictuar con principios éticos más establecidos como la justicia y la igualdad.

Sin embargo, la contribución de la Ética del Cuidado a la práctica profesional es indiscutible, especialmente en campos donde el cuidado y la empatía son fundamentales. En enfermería, ha proporcionado un marco robusto para entender y mejorar la calidad del cuidado, resaltando la importancia de la relación cuidador-paciente y el papel de las emociones y el contexto en la ética profesional

 

8.4.4 Fases de la Ética del Cuidado

La Ética del Cuidado, según expuesta y desarrollada por varias autoras y teóricos, se articula en varias fases que reflejan la progresión y la profundidad del acto de cuidar. Estas fases ayudan a esclarecer cómo se debe implementar la ética del cuidado en prácticas como la enfermería, proporcionando un marco para comprender la dinámica y la profundidad del cuidado desde la perspectiva ética. Carol Gilligan inicialmente introdujo esta idea, y Joan Tronto junto con Berenice Fisher la expandieron posteriormente.

 

1.      Caring About (Preocuparse por):

Esta fase inicial implica reconocer que existe una necesidad de cuidado. Es el momento de la toma de conciencia y del despertar de la sensibilidad hacia la situación de los demás. En el contexto de la enfermería, esto puede significar notar que un paciente y/o familiar está experimentando no solo dolor físico sino también angustia emocional o soledad. La atención se centra en identificar las necesidades que quizás no sean inmediatamente evidentes.

2.     Taking Care of (Cuidar de):

Una vez reconocida la necesidad, se asume la responsabilidad de atenderla. Esto no solo implica decidir intervenir sino también planificar cómo hacerlo. En enfermería, esto podría traducirse en desarrollar un plan de cuidado que aborde tanto las necesidades médicas como emocionales del paciente y familia, asegurando que se tomen medidas concretas y efectivas para su bienestar.

3.     Care-Giving (Dar cuidado):

Esta fase es la implementación activa del plan de cuidado. Involucra las acciones físicas y emocionales concretas que se llevan a cabo para cuidar de alguien. Es el punto donde las habilidades técnicas y la competencia profesional de las enfermeras son cruciales, pero igualmente lo son la compasión y la habilidad para conectar emocionalmente con el paciente y su familia.

4.     Care-Receiving (Recibir cuidado):

En esta etapa, la respuesta del receptor del cuidado es esencial. Es un proceso interactivo donde el paciente responde al cuidado recibido. La evaluación de cómo se recibe el cuidado permite ajustar las prácticas de cuidado para que sean más eficaces y sensibles. La retroalimentación puede ser no verbal, como una sonrisa o un signo de alivio, o puede ser verbal, ofreciendo información valiosa sobre la eficacia del cuidado.

5.     Caring With (Cuidar con):

Añadida por Joan Tronto en trabajos posteriores, esta fase resalta la naturaleza colaborativa del cuidado. Se refiere a la relación dinámica entre el cuidador y el receptor del cuidado, así como la posible inclusión de otros individuos (familiares, otros profesionales de la salud, etc.) en el proceso de cuidado. Subraya la importancia de la solidaridad, la confianza y la cooperación mutua en la ética del cuidado.

 

8.4.5 Importancia de las Fases en la Práctica de Enfermería

La articulación de estas fases en la Ética del Cuidado proporciona una estructura comprensiva y detallada que guía a las enfermeras en su práctica diaria. A través de estas fases, las enfermeras no solo pueden planificar y ejecutar cuidados de manera más efectiva, sino también reflexionar sobre la naturaleza del cuidado que están proporcionando y adaptar sus métodos para mejorar la calidad del mismo.

Cada fase contribuye a una práctica de cuidado más reflexiva y profundamente humana, asegurando que la enfermería no solo responda a las necesidades físicas inmediatas de los pacientes sino también a sus necesidades emocionales y sociales, mejorando así el bienestar general y la satisfacción del paciente. Este enfoque holístico y profundamente ético hacia el cuidado refuerza la importancia de las relaciones humanas en el centro de las prácticas de salud, alentando a las enfermeras a ver más allá de los síntomas y a conectar con los individuos a quienes sirven en un nivel más significativo y personal.

 

8.5 LA TOMA DE DECISIONES EN NEONATOLOGÍA Y PEDIATRÍA

En las unidades de cuidados intensivos, como en la práctica de la enfermería diaria en cualquier unidad, la toma de decisiones está a la orden del día. Es un proceso multifacético que implica considerar múltiples factores, desde la viabilidad médica hasta las consideraciones éticas y los valores familiares. En UCIN/UCIP, las decisiones pueden variar desde intervenciones médicas inmediatas hasta decisiones a largo plazo que afectan la calidad de vida del neonato y su familia. La complejidad de estas decisiones subraya la importancia de una ética bien fundamentada y una comunicación efectiva entre todos los involucrados.

 

8.5.1 Dificultades para la Toma de Decisiones en Neonatología

Las dificultades surgen principalmente de la vulnerabilidad del paciente neonatal, la incertidumbre de los resultados a largo plazo, y la necesidad de tomar decisiones rápidas en situaciones críticas. Los profesionales de la salud deben evaluar constantemente la proporción entre la carga de las intervenciones y los beneficios potenciales, lo que a menudo lleva a debates éticos sobre la calidad de vida futura del neonato versus la extensión de la vida a cualquier costo. A esto se suman las complicaciones de comunicación con los padres, quienes están emocionalmente vulnerables y pueden tener expectativas o deseos que entran en conflicto con las recomendaciones médicas.

 

8.5.2 ¿Supervivencia o Calidad de Vida?

Ésta es una de las preguntas más persistentes en cuidados intensivos. Determinar el equilibrio adecuado entre prolongar la vida y asegurar una calidad de vida aceptable es crucial. Por un lado, la tecnología médica permite sostener la vida en circunstancias que antes se consideraban no viables; por otro lado, esto puede conducir a resultados en los que la calidad de vida se vea significativamente comprometida. Los profesionales deben trabajar estrechamente con los padres para explorar todas las opciones, comprendiendo sus valores y deseos, y proporcionando una guía clara sobre los posibles resultados y la calidad de vida futura. Las decisiones deben ser tomadas con una comprensión profunda de las condiciones médicas del paciente, las posibles trayectorias de su enfermedad, y las expectativas y valores de los padres. 

 

8.5.3 Modelos de Pensamiento en la Toma de Decisiones

En el cuidado del paciente crítico, los modelos de pensamiento que predominan en la toma de decisiones pueden ser clasificados en dos categorías:

  • Modelo de Supervivencia: Se centra en la aplicación de todas las tecnologías y técnicas disponibles para preservar la vida, a menudo sin considerar plenamente las implicaciones a largo plazo de la supervivencia con posibles discapacidades graves.
  • Modelo de Calidad de Vida: Prioriza los resultados que permiten una vida con la menor carga de discapacidad y sufrimiento, y en los deseos de la familia, lo que a veces lleva a decisiones de no iniciar o retirar medidas de soporte vital en casos donde la calidad de vida sería profundamente comprometida. 

La integración de estos modelos en una estrategia coherente de toma de decisiones es crucial para garantizar que las intervenciones sean tanto médicamente apropiadas como éticamente justificadas.

 

8.5.4 Participación del Equipo en la Toma de Decisiones

La participación inclusiva del equipo es vital. Cada miembro del equipo, desde neonatólogos hasta enfermeras y trabajadores sociales, aporta perspectivas únicas que enriquecen el proceso de toma de decisiones. La enfermería juega un papel básico, ya que están en contacto directo y continuo con el paciente y la familia. Su contribución puede proporcionar insights valiosos sobre la situación del paciente que no son evidentes en el diagnóstico médico primario. Fomentar un ambiente donde todas las voces sean escuchadas y valoradas es esencial para alcanzar decisiones éticas y médicamente sólidas. 

 

8.5.5 Críticas y Retos Actuales en la Toma de Decisiones

La toma de decisiones a menudo se critica por la demora en llegar a consensos, especialmente en situaciones críticas donde el tiempo es esencial. Además, puede haber una discrepancia en la percepción de las situaciones éticas entre diferentes miembros del equipo, lo que puede llevar a conflictos o decisiones inconsistentes. Es fundamental desarrollar protocolos que faciliten una comunicación efectiva y un proceso de decisión colaborativo.

La efectividad de las decisiones tomadas depende también en gran medida de la calidad de la comunicación entre el equipo médico y los padres. Los desafíos incluyen barreras lingüísticas, diferencias culturales, y niveles variables de comprensión médica. La ética debe guiar estas decisiones difíciles, asegurando que se respeten los derechos del paciente mientras se consideran los deseos y creencias de los padres.

Las decisiones también deben estar en conformidad con las leyes y regulaciones locales, que pueden variar significativamente entre diferentes regiones y países. Esto puede complicar el proceso de toma de decisiones, especialmente en casos con implicaciones legales como la descontinuación del soporte vital.

A medida que la tecnología y la medicina avanzan, los profesionales de la salud deben estar equipados con un marco ético robusto y habilidades de comunicación efectivas para navegar los desafíos que estos avances presentan. Capacitar y formar a los profesionales sanitarios en ética, mejorar los métodos de comunicación con los padres, y fomentar la deliberación ética en equipo son pasos esenciales para mejorar la toma de decisiones en neonatología.

 

8.6 GLOSARIO

En este punto del temario ofrecemos una definición de algunos de los términos y  expresiones comúnmente utilizadas en bioética que nos podemos encontrar durante la práctica diaria en UCIN/UCIP.

 

AUTONOMIA:

La autonomía es la capacidad de una persona para comprender su situación actual y avanzar hacia la consecución de sus objetivos personales, sin estar sujeto a coacciones externas. Este principio es esencial no solo en la bioética sino en toda la práctica clínica, ya que sustenta la importancia de respetar las decisiones individuales y la independencia de los pacientes y sus familias, asegurando que el profesional de la salud facilite y respete la autodeterminación del paciente en su proceso de toma de decisiones. 

 

BENEFICENCIA:

Obligación ética de actuar en beneficio del paciente, buscando promover su bienestar y minimizar el daño. Implica que el profesional de la salud debe esforzarse en proporcionar el mejor cuidado posible, dentro de los límites establecidos por el consentimiento informado del paciente. En aquellas situaciones en las que el consentimiento no es posible, como en casos de urgencia, debe buscarse siempre el mayor bien del paciente desde el punto de vista del profesional sanitario. Cuando la capacidad para procesar la información y tomar decisiones está limitada, como en el caso de los niños, se considera que ética y derecho otorgan a los padres o responsables legales la facultad de decidir respecto a las intervenciones médicas en el paciente incapaz.

El profesional sanitario nunca podrá imponer su criterio en contra del otorgado en el consentimiento informado, por muy seguro que esté de saber lo que mas le conviene.

 

CALIDAD DE VIDA:

Percepción subjetiva de un individuo sobre su bienestar físico, emocional y social, así como su dignidad, basada en sus valores personales y sus objetivos de vida. Fundamental en la toma de decisiones para pacientes incapaces de expresar sus preferencias, donde se busca actuar en el 'mejor interés' del paciente según lo que una persona razonable consideraría más beneficioso. Especialmente relevante en decisiones de cuidado de fin de vida y cuando se evalúa la continuación o retirada de tratamientos intensivos.

 

COMITÉS DE BIOÉTICA:

Estructuras de diálogo y decisión que ayudan a resolver conflictos de valores en la investigación y práctica clínica.

Tipos:

  • Comités Éticos de Investigación Clínica: centrados en las cuestiones éticas de la investigación con humanos.
  • Comités de Ética Asistencial: Analizan y ayudan a resolver conflictos éticos específicos de la atención a pacientes

 

COMITÉ DE ÉTICA ASISTENCIAL (CEA)

Aparecen como respuesta a la necesidad de los médicos de colaborar en decisiones que impactan significativamente la calidad de vida de los pacientes, así como por la aparición de dilemas éticos vinculados con la atención sanitaria. Estos conflictos pueden surgir en cualquier nivel de la atención médica e involucrar a diversos actores, como pacientes, profesionales de la salud, familias e instituciones sanitarias.

 

Funciones Principales del CEA

  • Protección de los Derechos de los Pacientes: Garantizar que los derechos de los pacientes se respeten en todas las interacciones y decisiones médicas.
  • Análisis y Asesoramiento en Decisiones Clínicas: Ofrecer orientación en situaciones médicas complejas que presenten desafíos éticos, ayudando a resolverlos de manera informada y ética.
  • Identificación y Elaboración de Directrices: Reconocer situaciones que comúnmente generan conflictos éticos y desarrollar recomendaciones o guías para abordar estos problemas. Un ejemplo sería establecer criterios para la reanimación de neonatos de muy bajo peso.
  • Promoción de la Educación en Bioética: Fomentar la formación continua en bioética para los profesionales del centro y para los miembros del propio comité, asegurando un alto estándar ético en la práctica médica.

 

Limitaciones de las Funciones del CEA

  • Ausencia de Amparo Jurídico Directo: Mientras que el CEA no proporciona protección legal directa para el personal o el hospital, sí ofrece una protección indirecta mediante la prevención de litigios, los cuales son menos probables cuando las decisiones han sido revisadas por un comité bien constituido.
  • No Evaluación de la Ética Profesional: El CEA no evalúa ni juzga la conducta ética del personal sanitario ni ejerce funciones sancionadoras. Estas responsabilidades pertenecen a otras entidades.
  • No Toma de Decisiones Final: El CEA actúa como un cuerpo asesor, dejando la toma de decisiones finales en manos de los pacientes, médicos, familias o autoridades judiciales, según corresponda.
  • Exclusión de Problemas Socioeconómicos: Aunque los problemas de justicia social tienen un componente ético significativo, no son tratados por los comités de ética asistencial, ya que exceden el alcance de su mandato y especialización.

 

Confidencialidad

Derecho del paciente a que la información personal revelada en el contexto sanitario sea protegida, garantizando la privacidad y el mantenimiento del secreto profesional por parte de todos los que accedan a dicha información.

Aunque fundamental, este derecho no es absoluto y puede verse limitado por obligaciones legales. Los médicos pueden necesitar revelar información sobre enfermedades transmisibles o en casos de sospecha de violencia, siempre con el cuidado de minimizar cualquier violación a la confidencialidad dentro de lo posible.

 

Consentimiento Informado

Proceso mediante el cual los pacientes son informados sobre sus opciones de tratamiento, incluyendo los beneficios y riesgos, antes de otorgar su aprobación. Debe ser obtenido sin coacciones, y los pacientes y/o familiares/responsables legales deben estar adecuadamente informados y capacitados para decidir. El consentimiento puede ser delegado a los padres o tutores legales, pero no excluye la necesidad de informar adecuadamente al menor, ajustando la información a su nivel de madurez. Este nivel de madurez debe ser evaluado en cada caso ya que los criterios que deben seguirse para establecerlo, a pesar de no estar claros, deben ser lo más rigurosos cuanto más grave sean las consecuencias de la decisión a tomar. La legislación actual establece en 12 años la edad a la que un menor puede disfrutar, siempre que goce de madurez, sus derechos de personalidad (derecho a la salud, ejercicio y uso de la sexualidad). Es lo que se denomina menor maduro, término que trataremos más adelante.

 

Dignidad Humana

Respeto inherente que debe otorgarse a todo ser humano, basado en el reconocimiento de sus derechos fundamentales.

Implica tratar a todos los pacientes con respeto y cuidado, asegurando que las decisiones médicas respeten su dignidad, especialmente en situaciones de vulnerabilidad y terminales.

 

Eutanasia

Acto de causar la muerte, de manera intencionada, de un paciente a petición suya, para aliviar un sufrimiento insostenible debido a una condición médica grave. En el caso de los niños, Distinciones Claves:

  • Homicidio por Compasión: Actuar por piedad sin considerar la voluntad del paciente.
  • Limitación del Esfuerzo Terapéutico: Decisión de no iniciar o retirar tratamientos que no son médicamente indicados y no buscan primordialmente causar la muerte.

 

Hasta hace relativamente poco tiempo, el concepto legal de eutanasia a neonatos y niños se excluía, dada la incapacidad de éstos de expresar su voluntad de morir, pero recientemente, se ha vuelto a discutir en Holanda (a través del informe Groningen) la inclusión de recién nacidos y niños en el ámbito legal de la eutanasia. Anteriormente, se excluía a estos pacientes debido a su incapacidad para expresar su deseo de morir. Sin embargo, esta reapertura del debate busca abordar la posibilidad de aplicar la eutanasia en casos de sufrimiento grave e irreversible en este grupo de edad. En estas situaciones éticas, la voluntad del paciente, quien no puede ejercer su autonomía debido a su incapacidad, se sustituye por la expresión de los padres o tutores legales. Esta decisión debe ser tomada en consenso con el equipo médico, priorizando siempre el mejor interés del paciente.

 

Futilidad

Aplicación de tratamientos que no se espera que resulten en un beneficio significativo para el paciente, ya sea porque son improbables que tengan éxito (futilidad probabilística) o porque los beneficios potenciales no justifican los riesgos o costos (futilidad cualitativa).

Con una intervención fútil se puede llegar a incurrir en una intervención mal eficiente si implica algún perjuicio para el paciente, e incluso injusta si se realizara en detrimento de otros posible beneficiarios.

 

LIMITACIÓN DEL ESFUERZO TERAPÉUTICO (adecuación del esfuerzo terapéutico)

Restricción de ciertas intervenciones médicas o procedimientos que se consideran ineficaces o desproporcionados en relación con los beneficios esperados para el paciente, tomando en cuenta sus deseos explícitamente expresados. En situaciones donde los pacientes tienen una capacidad limitada para tomar decisiones autónomas, como los niños, la decisión de limitar el tratamiento se basa en lo que se estima es el mejor interés del menor. Esta estimación se realiza en consenso entre los padres y el equipo médico responsable.

Las acciones dentro de esta categoría pueden incluir tanto la retirada de tratamientos existentes como la decisión de no iniciar nuevos tratamientos. Ambas decisiones son consideradas equivalentes desde el punto de vista ético y legal. Todo tratamiento que tenga como objetivo prolongar la vida del paciente, incluyendo la nutrición y la hidratación, se clasifica como soporte vital.

La limitación del esfuerzo terapéutico puede ser total, parcial o gradual, comenzando, por ejemplo, con la limitación solo de la reanimación cardiopulmonar (RCP) dependiendo de la situación clínica del paciente o de sus deseos, y es siempre ajustable si cambian estas circunstancias.

Es básico entender que limitar el esfuerzo terapéutico no implica abandonar al paciente. En estas circunstancias, se deben implementar todos los tratamientos y cuidados necesarios para maximizar el bienestar del paciente y su familia, asegurando que se atiendan sus necesidades físicas, emocionales y psicológicas durante el proceso de atención.

 

MUERTE DIGNA

Se define como aquella que honra las preferencias personales de cada individuo sobre cómo debería ser su proceso de fallecimiento, respetando lo que él o ella consideran apropiado o inapropiado para esa fase vital. El concepto de muerte digna se centra en la capacidad inherente de cada individuo para dirigir su propia vida y tomar decisiones fundamentales sobre su destino, incluso durante su etapa final.

Una muerte no se consideraría digna si involucra lo que podría denominarse una "violación tecnológica", donde se intenta prolongar la funcionalidad biológica de un cuerpo a pesar de que la muerte es inminente e inevitable, reduciendo al individuo a una mera existencia biológica sin tener en cuenta su integridad como persona. Morir dignamente implica fallecer libre de dolor físico y angustia psicológica, en la medida de lo posible.

Inevitablemente, la noción de muerte digna está profundamente ligada a nuestra comprensión de la calidad de vida, que es un concepto subjetivo que depende de los valores personales, así como de los recursos físicos, psicológicos y espirituales disponibles para cada persona. También está vinculada a las prácticas médicas que pueden ser implementadas para aliviar el dolor y facilitar que la transición hacia la muerte sea lo más pacífica y conforme a los deseos y vida del individuo.

 

Objeción de Conciencia

La objeción de conciencia es el derecho de un individuo a abstenerse de participar en una acción que contraviene sus principios morales personales. Permite a los profesionales de la salud mantener su integridad moral sin comprometer el cuidado del paciente. En el contexto médico, se debe respetar la objeción del médico, aunque éste tiene la responsabilidad moral de hacer un esfuerzo razonable para transferir al paciente a otro profesional que pueda atenderlo sin conflictos éticos. Este derecho es parte fundamental de la libertad ideológica y religiosa reconocida por la Constitución española, la europea y el Convenio Europeo de Derechos Humanos, aunque está limitado por las responsabilidades inherentes a la profesión sanitaria.

 

ObstInAción Terapéutica

Decisión de continuar con tratamientos existentes o iniciar nuevos en situaciones donde es improbable que proporcionen un beneficio significativo. Este enfoque puede llevar la prolongación de la vida del paciente bajo condiciones que no satisfacen un nivel mínimo de calidad de vida, aumentando potencialmente su sufrimiento. Tradicionalmente conocido como ensañamiento terapéutico, el término obstinación terapéutica se prefiere para evitar implicaciones de crueldad.

 

Orden de No Reanimar

Forma específica de limitación del esfuerzo terapéutico que implica decidir no realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar si el paciente sufre una parada cardiorrespiratoria. Esta orden se aplica cuando la maniobra es considerada fútil o si refleja el deseo explícito de un paciente capaz. Debe estar claramente documentada en la historia clínica del paciente. En el caso de menores, la decisión recae en los padres y el equipo médico, siempre buscando el mejor interés del niño.

 

Paternalismo

Actitud donde se toman decisiones por el bien de una persona sin considerar su consentimiento. Históricamente, se justificaba porque se creía que la enfermedad afectaba la capacidad del paciente para tomar decisiones informadas. Aunque el paternalismo ha sido común en la medicina, hoy se considera inaceptable suprimir la autonomía de pacientes informados. Sin embargo, se defiende un "paternalismo benevolente" en casos donde el paciente es incapaz de participar en la toma de decisiones y busca activamente la guía del médico.

 

Soporte Vital

Conjunto de técnicas y tratamientos empleados para mantener las funciones vitales de los pacientes. Decidir cuándo iniciar o retirar el soporte vital es una de las decisiones más complejas en cuidados intensivos.

 

SUICIDIO ASISTIDO

Acción de colaborar con una persona que padece una enfermedad irreversible, proporcionándole los medios necesarios para que termine voluntaria y deliberadamente con su vida. Cuando el asistente es un médico, se denomina suicidio médicamente asistido.

A diferencia de la eutanasia, en el suicidio médicamente asistido el médico no ejecuta directamente la acción que conduce a la muerte del paciente; más bien, facilita los recursos, como la prescripción de una sustancia letal, y proporciona la información necesaria para que el paciente pueda decidir y llevar a cabo la acción por sí mismo.

En regiones donde el suicidio asistido por médicos es legal, existen regulaciones estrictas similares a las aplicadas a la eutanasia, las cuales están diseñadas para asegurar que estas prácticas se realicen conforme a la ley y de manera ética.

 

Veracidad

Alineación entre las declaraciones hechas y las creencias reales, basándose en la información disponible. Este principio es esencial en la relación médico-paciente.

La veracidad es imprescindible para permitir que el paciente tome decisiones informadas y autónomas respecto a su tratamiento y cuidado de salud. Sin embargo, esto no implica que se deba forzar al paciente a recibir información que explícitamente ha elegido no conocer, excepto en circunstancias excepcionales y específicas, como cuando la negativa del paciente a recibir información se basa en malentendidos o creencias erróneas. 

 

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