TEMA 13. TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN Y DE LA INGESTIÓN DE ALIMENTOS


Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se caracterizan por alteraciones persistentes en la ingesta o el comportamiento relacionado con la alimentación, que afectan de forma significativa a la salud física y al funcionamiento social. Aunque la obesidad no se considera un TCA en el DSM-V, estos trastornos incluyen desde conductas tempranas como la pica (ingesta de sustancias no nutritivas) o la rumiación (regurgitación de alimentos), hasta problemas más complejos como la evitación/restricción de la ingesta, que puede conllevar pérdida de peso y deficiencias nutricionales.

Entre los TCA más relevantes destacan la anorexia nerviosa, caracterizada por la restricción del peso corporal, miedo intenso a engordar y una imagen corporal distorsionada, y la bulimia nerviosa, en la que aparecen atracones seguidos de conductas compensatorias (vómitos, laxantes o ejercicio excesivo). En ambos casos, la gravedad se mide según el IMC o la frecuencia de las conductas compensatorias. El trastorno por atracones, por su parte, se diferencia porque los episodios de ingesta compulsiva no se acompañan de purgas, lo que suele asociarse a normopeso u obesidad.

Además, el DSM-V incluye categorías como el TCANE (trastorno de la conducta alimentaria no especificado), que engloba a quienes presentan síntomas clínicamente significativos sin cumplir criterios completos de otro TCA. La evaluación de estos trastornos se apoya en cuestionarios como el EAT-40, SCOFF, EDI o BITE, y en pruebas de imagen corporal (BSQ, BAT, escalas de siluetas). La prevención se centra en la educación nutricional individualizada, la normalización de hábitos alimentarios y la promoción de un estilo de vida saludable, trabajando con la persona y su familia para fomentar la motivación y superar actitudes distorsionadas hacia la alimentación.