Los trastornos de la eliminación se caracterizan por la pérdida del control voluntario de esfínteres en niños que ya deberían haber alcanzado dicho control por su edad, generando consecuencias físicas, emocionales y sociales importantes.
La enuresis se define como la emisión repetitiva e involuntaria de orina durante el día o la noche, al menos dos veces por semana durante un periodo de tres meses. Es normal hasta los 5-6 años, pero más allá se clasifica en primaria, cuando el niño nunca ha conseguido mantener un control estable, o secundaria, cuando reaparece tras un periodo de continencia, siendo en este caso más probable una causa orgánica. Incluso cuando no se detecta una base física, resulta esencial el tratamiento adecuado y la educación de la familia para minimizar el impacto psicológico.
La encopresis, por su parte, consiste en la evacuación de heces en lugares inadecuados, al menos una vez al mes durante un mínimo de tres meses, en niños mayores de 4 años. Puede ser involuntaria, por una educación inadecuada en el control de esfínteres, o voluntaria, como manifestación de ira, ansiedad o incluso asociada a procesos psicóticos. Aunque el control del esfínter anal se logra en el 99 % de los casos antes de los 5 años, la encopresis es más frecuente en varones y requiere una intervención integral que considere factores físicos, emocionales y de dinámica familiar.
