Los trastornos relacionados con sustancias y adicciones abarcan tanto el consumo de drogas como las adicciones comportamentales. Se definen por la pérdida de control, la compulsión y la persistencia en el consumo o conducta pese a sus consecuencias negativas. Incluyen fenómenos como la tolerancia, la abstinencia, el craving y la dependencia física o psicológica. Entre las conductas emergentes destaca el chemsex, práctica de riesgo en la que se emplean drogas para prolongar las relaciones sexuales, con implicaciones graves para la salud física, psicológica y la adherencia a tratamientos. El abordaje terapéutico se centra en fases de desintoxicación, deshabituación, rehabilitación y reinserción.
Las sustancias adictivas se dividen en depresoras (opiáceos, alcohol, benzodiacepinas), estimulantes (cocaína, anfetaminas, tabaco, cafeína), alucinógenas (cannabis, LSD, fenciclidina) e inhalantes (colas, disolventes, poppers). Cada una presenta una clínica característica en la intoxicación y el síndrome de abstinencia, con complicaciones físicas y mentales asociadas. En particular, el alcohol y el tabaco destacan por su alta prevalencia y las graves repercusiones en la salud pública. Se utilizan diversos instrumentos de cribado como AUDIT, CAGE, CAST o Fagerström, que permiten detectar consumos de riesgo y dependencia. Además, existen tratamientos farmacológicos específicos como el litio en opiáceos, disulfiram y naltrexona en alcohol o terapias sustitutivas de nicotina y bupropión en tabaquismo.
En cuanto a las adicciones comportamentales, el juego patológico es el más reconocido, diagnosticado por la pérdida de control, la necesidad de aumentar apuestas y el impacto en la vida personal y social. Junto a este, también se incluyen la adicción a internet, a las compras o a los videojuegos. A nivel institucional, el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD) y las encuestas EDADES y ESTUDES proporcionan datos clave sobre la prevalencia y el perfil de consumo en España, destacando el inicio temprano con alcohol y tabaco, el policonsumo y el aumento del uso de nuevas sustancias psicoactivas. Estos programas buscan reducir daños, retrasar la edad de inicio y fomentar una sociedad más informada y segura.
