TEMA 4. ESPECTRO DE LA ESQUIZOFRENIA Y OTROS TRASTORNOS PSICÓTICOS


Los trastornos psicóticos se caracterizan por alteraciones profundas en la percepción, el pensamiento y el comportamiento. Kraepelin los definió como “demencia precoz” y Bleuler introdujo el término esquizofrenia, destacando sus “4 A”: trastorno afectivo, autismo, ambivalencia y alteración asociativa. La clínica incluye síntomas positivos (delirios, alucinaciones, desorganización del pensamiento y la conducta), negativos (abulia, anhedonia, aplanamiento afectivo, apatía) y cognitivos (déficit de memoria, atención y funciones ejecutivas). Su origen es multifactorial: predisposición genética, alteraciones dopaminérgicas, anomalías neuroanatómicas, infecciones prenatales y factores psicosociales que actúan como desencadenantes.

Dentro de este espectro, la esquizofrenia es el trastorno más representativo, con prevalencia cercana al 1 % y curso crónico en fases (prodrómica, aguda, residual y de estabilización). Otros cuadros son el trastorno psicótico breve (remisión antes de 1 mes), el esquizofreniforme (entre 1 y 6 meses), el trastorno delirante (delirios persistentes sin deterioro global), y el esquizoafectivo, que combina síntomas psicóticos con alteraciones del estado de ánimo. La evolución varía: algunos pacientes se recuperan, otros mantienen limitaciones y un grupo presenta deterioro grave y dependencia crónica. La catatonía, por su parte, constituye un síndrome psicomotor que puede aparecer en este espectro u otros trastornos.

El tratamiento se basa principalmente en la psicofarmacología con antipsicóticos típicos (eficaces frente a síntomas positivos pero con efectos extrapiramidales) y atípicos (con acción más amplia pero riesgo de síndrome metabólico). Complicaciones graves son el síndrome neuroléptico maligno y la agranulocitosis asociada a clozapina. Otras opciones incluyen la terapia electroconvulsiva (TEC) en casos resistentes o urgentes, aunque con efectos cognitivos transitorios, y los programas de intervención temprana en psicosis, dirigidos a jóvenes en fases iniciales, que buscan mejorar el pronóstico mediante detección precoz, apoyo comunitario y abordaje multidisciplinar.