TEMA 9. TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO Y TRASTORNOS RELACIONADOS


Los trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados engloban diferentes cuadros caracterizados por pensamientos intrusivos, conductas repetitivas y comportamientos ligados a la percepción del propio cuerpo o al control de impulsos. El TOC se manifiesta con obsesiones (ideas egodistónicas, como miedo a la contaminación, necesidad de orden o temor a catástrofes) y compulsiones (lavado excesivo, comprobaciones, rituales), que generan un gran malestar y deterioro funcional. Su inicio es frecuente en la adolescencia o adultez temprana, con prevalencia del 1,6 % y tendencia a la cronicidad. El nivel de introspección condiciona el pronóstico, siendo peor cuanto más convencido está el paciente de la veracidad de sus creencias.

Dentro de este grupo también se encuentra el trastorno dismórfico corporal, centrado en una preocupación exagerada por defectos físicos percibidos, muchas veces inexistentes para los demás, y que puede incluir la dismorfia muscular (más común en hombres) o la preocupación por defectos en otras personas. El trastorno de acumulación implica una dificultad intensa para desechar objetos o animales, con adquisición excesiva y ambientes insalubres. Por su parte, la tricotilomanía se caracteriza por el arrancamiento compulsivo del pelo (más prevalente en mujeres adultas) y el trastorno de excoriación por el rascado repetitivo de la piel hasta producir lesiones.

En conjunto, estos trastornos comparten la dificultad del paciente para controlar impulsos o pensamientos repetitivos, generando ansiedad, malestar y deterioro de la vida cotidiana. Suelen iniciarse en edades tempranas, presentar un curso crónico y requieren un abordaje multidisciplinar que incluya intervenciones psicológicas y, en algunos casos, tratamiento farmacológico.