6. BIOFÁRMACOS ANTIVÍRICOS
Entre los biofármacos que se utilizan en el tratamiento de las infecciones víricas destacan:
- Inmunoglobulinas: contienen anticuerpos frente a determinados virus que pueden neutralizarlos e impedir su unión a la célula huésped. Utilizados precozmente pueden disminuir los síntomas o impedir la infección de sarampión, hepatitis B, rubeola, rabia o poliomielitis.
- Anticuerpos monoclonales: El palivizumab se administra a lactantes de forma intramuscular para prevenir la infección por virus sincticial respiratorio.
- Interferones: Son una familia de proteínas que constituyen hormonas que participan en la regulación de las funciones inmunitarias.
El interferón gamma, es sintetizado por linfocitos T como respuesta a algunos antígenos víricos y no víricos.
El interferón alfa y el interferón beta se producen como respuesta a la presencia de virus y citoquinas por los linfocitos B y T, macrófagos y fibroblastos.
El interferón α 2a (INF-α-2a) se utiliza en la hepatitis B y el sarcoma de Kaposi y el interferón α 2b (INF-α-2b) en la hepatitis C.
Los efectos adversos incluyen fiebre, laxitud, cefaleas y mialgias y son bastante frecuentes. El tratamiento continuado, produce malestar crónico y puede originar mielodepresión, erupciones, alopecia y alteraciones de las funciones cardiovascular, tiroidea y hepática.
