2. INHIBIDORES DE LA ABSORCIÓN DE COLESTEROL
Las resinas secuestradoras de ácidos biliares como el colestipol o la colestiramida han sido tradicionalmente los únicos fármacos utilizados para inhibir la absorción de colesterol y suponían una de las escasas alternativas farmacológicas para reducir el colesterol en sangre.
Utilizados de forma oral, secuestran los ácidos biliares en el intestino evitando su reabsorción y la circulación enterohepática. Sin embargo, estos fármacos no modifican la concentración de HDL y además producen una elevación de los triglicéridos.
El fármaco más reciente inhibidor de la absorción de colesterol es la ezetimiba, que actúa sobre una proteína de trasporte en el duodeno impidiendo que el colesterol se absorba. La ezetimiba se administra como complemento a los cambios en la dieta y a las estatinas, y si bien logra reducir las concentraciones de LDL, sus efectos sobre el pronóstico cardiovascular están en estudio. Se administra por vía oral y pasa a la leche materna. En general, es bien tolerada aunque puede producir diarrea, dolor abdominal, cefalea, y en algunas ocasiones exantema o angioedema.
