5. EL FUTURO DE LOS CUIDADOS DE LARGA DURACIÓN
El reto de los CLD está en alcanzar equidad, eficiencia y que resulten sostenibles, articulando políticas como el establecimiento de una red de protección mínima que garantice la atención a los casos más graves y de un sistema universal.
En los países miembros de la OCDE que el gasto público asociado a los cuidados de larga duración aumentó una media de un 4,8% anual entre 2005 y 2011, se prevé que para 2060 se dupliquen estos niveles de gasto, un tema altamente preocupante en cuanto a su sostenibilidad.
Así mismo, el envejecimiento de la población y el descenso que se prevé en el número de posibles cuidadores informales no remunerados, hace que se augure una demanda de cuidadores profesionales remunerados para 2050 que doble la actual, convirtiéndose en una de las fuerzas laborales más relevantes.
Entre las tareas a futuro esta capacitar adecuadamente a los cuidadores, desterrar la idea de que cuidar a las personas mayores es una tarea fácil, eliminar el estigma negativo de los cuidados a largo plazo de las personas mayores como una carga o asociar este trabajo como de baja calidad y bajo prestigio.
La coordinación/integración entre los cuidados a largo plazo y los servicios de salud es otro de los retos a futuro. La separación entre los servicios sociales y los servicios de salud está demostrando dar lugar a una provisión de servicios fragmentada, deficitaria e inadecuada.
Lectura obligatoria como desarrollo de este punto:
OMS. (2015). Informe Mundial sobre el envejecimiento y la salud. Respuesta al desafío de los cuidados a largo plazo (página 133, capítulo 5).
