4. LOS CUIDADOS DE LARGA DURACIÓN
Las enfermedades crónicas, como problemas de salud incurables, generan a su vez irremediablemente necesidades crónicas de atención, es decir cuidados a largo plazo, denominados también long term care (LTC).
Además, el aumento de la esperanza de vida no sólo implica vivir más años, sino vivir digna y plenamente más años a pesar de las pérdidas propias de la edad, que pasa irremediablemente por el cuidado, la asistencia y el apoyo de otros, cuidados a largo plazo.
La OMS define los cuidados a largo plazo como las actividades llevadas a cabo por otros para que las personas que han tenido una pérdida importante y permanente de la capacidad intrínseca o corren riesgo de tenerla, puedan mantener un nivel de capacidad funcional conforme con sus derechos básicos, sus libertades fundamentales y la dignidad humana.
Los cuidados a largo plazo suponen un abordaje muy diferente a los cuidados en los procesos agudos, con un cambio de paradigma del curar al cuidar.
Se trata de que las personas con una pérdida importante de sus capacidades puedan disfrutar de un envejecimiento saludable, no solo de compensar su pérdida de capacidad con la provisión de la atención, el apoyo y los cuidados de otros, sino también de optimizar sus capacidades intrínsecas para su propio autocuidado. Los cuidados a largo plazo no pueden centrarse exclusivamente en cubrir las necesidades básicas de las personas mayores, sino que implican la atención de otros aspectos fundamentales para la vida plena de las personas, como establecer y mantener relaciones, aprender, crecer, tomar decisiones, etc y esto solo es posible si las personas que asumen estos cuidados de larga duración tienen los conocimientos, las capacidades y los apoyos adecuados.
