Lectura recomendada como ampliación de este punto:
- Martinez Lacoba R, Pardo García I. (nd). Análisis y evolución de los cuidados de larga duración. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales Universidad de Castilla-La Mancha
Habitualmente el cuidador, se define según sus responsabilidades, parentesco o retribuciones clasificándose en cuidadores formales, cuando la persona que cuida está formada para ello y es por tanto un profesional o cuidadores informales o familiares cuando se trata de personas sin formación para ello y por tanto no profesionales.
A nivel mundial, la provisión de los cuidados de larga duración recae fundamentalmente en las mujeres, principalmente las hijas y las nueras, aunque los cónyuges, en la mayoría de los casos también personas mayores prestan un importante apoyo.
Actualmente, en España la familia es quien asume principalmente estos cuidados de larga duración con una impacto psicológico, social y económico importante para ellos.
Estudios recientes hablan de que del 80% de los cuidadores principales de mayores de 65 años con limitaciones para ejercer actividades de la vida diaria son familiares y más de la mitad de ellos conviven en el mismo hogar. En concreto suelen ser sus parejas, que se encuentran en edades no activas o próximas a la jubilación y en los ancianos de más de 80 años asumen estos cuidados principalmente las hijas en edad activa.
En cuanto al lugar de provisión de cuidados a largo plazo, esto puede hacerse en el propio domicilio de la persona, en residencias y otro tipo de instituciones y en centros sanitarios.
