Tema 8. Aspectos éticos y legales


1. PRINCIPIOS ÉTICOS

En toda investigación se deberán valorar los aspectos éticos de la misma, tanto por el tema elegido, como por el método a seguir. Además habrá que plantearse si los resultados que se puedan obtener son éticamente posibles. Ante cualquier duda sobre estos temas, la mejor solución es encauzar nuestra cuestión al comité de bioética de nuestro centro o lugar de referencia.

La finalidad de incluir la ética en la investigación, es garantizar que los participantes en un estudio estén protegidos y que en último caso, la investigación se conduzca de forma que sirva a las necesidades de dichos participantes y al conjunto de la sociedad. Se distinguen dos componentes:

  • Selección de sujetos y fines moralmente aceptables.
  • Uso de medios moralmente admisibles para llegar a ellos.

La inclusión de la ética en la investigación se articula mediante la aplicación de los principios éticos. Algunos de los principios éticos que deben ser observados en un estudio de investigación son:

  • Principio de Beneficencia: Este principio integra un doble efecto buscando el beneficio físico, pero también el psicológico del individuo, ofreciendo las oportunidades adecuadas para hacer las preguntas que necesite y evitando las cuestiones que puedan dañar su honor o dignidad.

  • Principio de No Maleficencia: El desarrollo de los estudios de investigación debe vigilar de forma permanente y efectiva un correcto balance entre el riesgo-beneficio y debe evitar causar daño al individuo.

  • Principio de Autonomía: Este principio se corresponde con la capacidad de actuar libre y conscientemente sin condicionantes externos y con plena responsabilidad de sus actos. Este principio es el que se encarna de manera preferente en el consentimiento informado.

  • Principio de Justicia: Este cuarto principio ha de materializarse en el propio protocolo de investigación. Este principio comprende un trato justo y el derecho a la privacidad tal y como recoge la legislación vigente. El trato justo se debe dar antes, durante y después de la participación del individuo en el estudio, mediante una selección no discriminatoria, la ausencia de represalias a quienes pregunten o abandonen el estudio e igualdad en el acceso a la información y a la asistencia necesaria durante el estudio sin discriminar el grupo al que se pertenezca.

Los códigos de bioética que se han ido formulando para tratar de apoyar a los investigadores en este aspecto clave de su labor, han ido evolucionando desde el conocido Código de Nüremberg de 1947 que trató de poner freno a los horrores de los laboratorios nazis, a la Declaración de Helsinki promulgada por la Asociación Médica Mundial (WMA) y revisada en 2008. La Declaración de Helsinki constituye un cuerpo de principios éticos que deben guiar a las personas que se dedican a la experimentación con seres humanos. Considerada por muchos como el documento más importante en la ética de la investigación con seres humanos, no es un instrumento legal que vincule internacionalmente. Su autoridad emana del grado de codificación interna y de la influencia que ha ganado a nivel nacional e internacional.