- La aspiración orofaríngea y nasofaríngea se asocia con complicaciones y riesgos como hemorragias, infección, atelectasia, hipoxemia, inestabilidad cardiovascular (bradicardia e hipotensión), aumento de la presión intracraneal (valorar el adecuado nivel de sedación y relajación antes de aspirar a enfermos con PIC elevada), lesiones en la mucosa, náuseas y vómitos y favorecer una broncoaspiración, angustia y malestar.
- El paciente debe ser informado del procedimiento a realizar, con el fin de reducir al mínimo el estrés, el malestar, el aumento de la presión arterial y frecuencia cardíaca.
- La presión para la aspiración es generalmente 80-120 mm Hg. Una presión negativa de 200 mmHg se puede aplicar siempre que el tamaño del catéter de aspiración utilizado sea el adecuado.
- Las múltiples aspiraciones en la vía aérea inferior contribuyen a que aparezcan bacterias y su colonización y aumente la posibilidad de neumonía nosocomial.
- La pre-oxigenación con oxígeno al 100%, reduce la aparición de hipoxemia inducida por la succión hasta en un 32%.
- La hiperoxigenación e hiperinsuflación antes de la aspiración puede reducir el riesgo de hipoxemia.
- Para prevenir disminución de la saturación de oxígeno, se recomienda la pre-oxigenación con oxígeno al 100% por lo menos durante 30 segundos antes y después de la aspiración.
