Tema 1. Valoración enfermera del paciente con problemas gastrointestinales.


Se debe interrogar al paciente sobre el posible origen de la ascitis, por ejemplo, hepatopatía previa, factores de riesgo de desarrollo de enfermedad hepática (alcohol, drogas, infecciones por virus hepatotropos, contactos sexuales de riesgo, transfusiones…). También conocer otros factores no relacionadas con la hipertensión portal (problemas renales o cardíacos, infecciones como la tuberculosis, carcinomatosis peritoneal u otro tipo de tumores, cirugías anteriores…).

Hay que prestar atención a signos que se asocian con la ascitis derivados de afectación hepática tales como telangiectasias, circulación abdominal visible, ginecomastia... Asimismo, algunas pruebas complementarias (determinados valores de laboratorio -en especial el equilibrio iónico-, radiografía de tórax y abdomen y en especial la ecografía abdominal) ayudan a completar su diagnóstico.

Las complicaciones potenciales a las que se debe prestar especial atención son la peritonitis bacteriana espontánea (PBE), el derrame pleural y el posible fallo renal, que en caso de ascitis de origen hepático podría desembocar en un síndrome hepatorrenal.

En el tratamiento de la ascitis hepática las medidas se centran en restricción hídrica y de sodio, empleo de diuréticos, no uso de AINEs o fármacos nefrotóxicos, empleo de antibióticos profilácticos para evitar la PBE y la paracentesis evacuadora. En el caso de ascitis no debida a hipertensión portal el tratamiento será el de la enfermedad de base.