Tema 2. Fiebre y neutropenia.


5. TRATAMIENTO

Ante un presunto cuadro infeccioso en un paciente neutropénico, asociado o no a la presencia de fiebre, debe iniciarse un tratamiento antibiótico empírico de forma precoz.

La demora en la instauración de éste, se ha asociado en algunos estudios con un aumento de la mortalidad de hasta el 70%.

 

5.1 PACIENTES DE BAJO RIESGO

En los pacientes de bajo riesgo se puede usar de forma segura el tratamiento con ciprofloxacino y amoxicilina-ácido clavulánico por vía oral: amoxicilina-clavulánico 875 mg/125/8 horas más ciprofloxacino 750 mg/12 horas. Si es alérgico a penicilina utilizar clindamicina 300 mgs/6 horas más ciprofloxacino.

Si una vez transcurridas 48 horas el paciente permanece febril, deberá acudir de nuevo al hospital y ser ingresado para continuar el tratamiento, en este caso se le tratará como un paciente de alto riesgo.

 

5.2 PACIENTES DE ALTO RIESGO

Estos pacientes deben ser ingresados y tratados de forma precoz con antibioticoterapia intravenosa. Es importante administrar una cobertura amplia, que no necesariamente tiene que ir asociada al empleo de múltiples fármacos.

La monoterapia se considera el tratamiento de primera elección. Los antibióticos más utilizados son: ceftacidima, cefepime, imipenem o meropenem. Cuando hay un alto riesgo de inestabilidad clínica se puede asociar un betalactámico con actividad antipseudomona (piperaciclina/tazobactan) junto con aminoglucósido (amikacina, gentamicina). Otros antibióticos usados son levofloxacino, tiecoplanina, vancomicina, linezolid, metronidazol. A estos fármacos antibacterianos se asocian en ocasiones antifúngicos como fluconazol, itraconzaol, anfotericina B liposomal y antivíricos como aciclovir, famciclovir, etc.