Controlar los electrólitos que pueden aumentar el riesgo de arritmias (potasio y magnesio séricos), según corresponda.
Realizar una radiografía de tórax, si procediera.
Vigilar las tendencias de la presión arterial y los parámetros hemo-dinámicos, si están disponibles (presión venosa central y presión capilar pulmonar/de enclavamiento de la arteria pulmonar).
Limitar los estímulos ambientales.
Mantener un entorno inductor del reposo y la curación. Evitar la inducción de situaciones de gran intensidad emocional.
Identificar los métodos del paciente de manejar el estrés. Fomentar las técnicas eficaces de reducción del estrés.
Realizar una terapia de relajación, si es adecuado.
Desaconsejar la toma de decisiones cuando el paciente está sometido a un estrés intenso.
Evitar calentar o enfriar en exceso al paciente
Monitorizar el ECG para detectar cambios del segmento ST, según corresponda.
Aplazar el baño, si es adecuado. Enseñar al paciente a que evite actividades que produzcan la maniobra de Valsalva (p. ej., esfuerzo durante la defecación).
Evitar la formación de trombos periféricos (es decir, cambios posturales cada 2 horas y administración de anticoagulantes en dosis bajas).
Administrar medicamentos que alivien/eviten el dolor y la isquemia, a demanda.
Instruir al paciente y a la familia sobre la finalidad del tratamiento y el modo en el que se medirán los progresos.
Ups, perdona si lo dejamos en la mejor parte. Para seguir disfurtando de todo nuestro contenido de enfermería basado en la evidencia científica, inicia sesión o regístrate de forma gratuita en SalusPlay.