Tema 2. Técnicas y procedimientos cardiovasculares.


  • A continuación, se procede a la punción del pericardio con una aguja larga (aguja de 140 mm 16 o 18 G) conectada a una jeringa de 20 ml. El ángulo de punción inicial debe ser inicialmente perpendicular al paciente y, una vez sobrepasadas las estructuras osteo-musculares, se debe adoptar una inclinación de 45º, y se debe orientar hacia el hombro izquierdo. Se avanza la aguja lentamente mientras se realiza aspiración con el émbolo de la jeringa, hasta obtener líquido pericárdico.
  • En caso de una pericardiocentesis emergente se puede extraer directamente líquido a través de la misma aguja para solucionar el taponamiento. Habitualmente se utiliza un introductor o catéter que facilitará el posterior drenaje pericárdico. Siguiendo la técnica de Seldinger, se procede al paso de una guía por el interior de la aguja hasta el saco pericárdico, y se sustituye la aguja por el introductor. Se puede introducir un catéter tipo pig-tail a través de la guía y se realiza el drenaje a través de éste, que puede ser movilizado con facilidad por el interior de la cavidad pericárdica, permitiendo un drenaje más completo.
  • Una vez terminado el procedimiento se debe confirmar por ecocardiografía la eliminación del líquido pericárdico y el correcto funcionamiento cardíaco. Se realizará además una radiografía de tórax para descartar complicación como derrame pleural o neumotórax.