Tema 2. Urgencias Oftalmológicas.


1. DOLOR OCULAR AGUDO

El dolor en los ojos puede ser intenso y percibirse como punzante, difuso o pulsátil, o bien puede sentirse solo una ligera irritación de la superficie del ojo o una sensación de cuerpo extraño. El objetivo principal es identificar la causa subyacente.

 

2. OJO ROJO

Se define como síndrome de ojo rojo al conjunto de entidades clínicas caracterizadas por la presencia de hiperemia conjuntival, localizada o difusa.

El ojo rojo es uno de los síntomas más comunes en la urgencia oftalmológica. Engloba múltiples patologías, aunque las conjuntivitis son la causa más frecuente. Las estructuras implicadas en el proceso patológico pueden ser: anejos oculares, sistema lagrimal, párpados, conjuntiva, cornea, epiesclera y esclerótica; úvea anterior: iris y cuerpo ciliar cristalino.

El enrojecimiento del ojo puede presentarse solo o acompañado de otros síntomas y signos oculares, como pérdida de visión, secreciones, lagrimeo, dolor o sensación de cuerpo extraño, que configuran diferentes cuadros clínicos, con los que hay que realizar el diagnóstico diferencial: conjuntivitis, queratitis, escleritis y episcleritis, glaucoma agudo, iridociclitis y hemorragia subconjuntival.

Etiología 

 

 

Clasificación

  • Inyección conjuntival. Hay hiperemia de la vascularización superficial de la conjuntiva. Es de coloración rojo ladrillo intenso, más acentuado en los fondos de saco, y suele originarse por procesos de naturaleza benigna.
  • Inyección ciliar. Se caracteriza por hiperemia de la vascularización profunda (vasos episclerales) de la conjuntiva. Es de coloración rojo vinoso, más acentuada alrededor del limbo esclerocorneal (periquerática), y suele estar causada por enfermedades más relevantes.
  • Inyección mixta. La hiperemia afecta tanto a la vascularización superficial como a la profunda.

Hemorragia subconjuntival. No es conceptualmente una hiperemia. Representa una colección hemática bajo la membrana conjuntival.

Conjuntivitis

Se define la conjuntivitis como la inflamación de la mucosa conjuntival, y es la enfermedad más frecuente de la conjuntiva.

Según su etiología, se clasifica en: bacteriana, viral, alérgica, clamidial y por otros procesos inflamatorios.

Manifestaciones clínicas

Clínica: Malestar ocular, referido por el paciente como sensación de cuerpo extraño, «arenilla», escozor o picor.

Visión: No hay dolor propiamente dicho, fotofobia ni disminución significativa de la visión.

Signos: Hiperemia conjuntival (ojo rojo), edema conjuntival (quemosis), lagrimeo y secreción (mucosa, purulenta o serosa, dependiendo de la causa).

  • Si la secreción contiene mucha fibrina, puede formar membranas o seudomembranas (las membranas verdaderas sangran al desprenderlas).
  • Reacción hística: folículos (hipertrofia linfoide de la conjuntiva), papilas (formaciones prominentes vasculares).
  • Signos asociados: queratitis, blefaritis, adenopatía retroauricular o preauricular.

Exploración: inyección conjuntival. Las pupilas, la córnea y la presión ocular son normales.

Tipos

Conjuntivitis bacteriana

Se caracteriza fundamentalmente por la secreción de tipo purulento o mucopurulento. Según su evolución, puede ser aguda, hiperaguda y crónica.

  • Conjuntivitis bacteriana aguda. Se presenta de forma brusca, generalmente de comienzo unilateral, y afecta al otro ojo en 24–48 h. La secreción suele ser mucopurulenta y los gérmenes más frecuentemente implicados son: Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae.
  • Conjuntivitis bacteriana hiperaguda. Se presenta de forma abrupta con secreción purulenta muy copiosa. La manifestación clínica es más florida que en la anterior y consiste en: edema palpebral intenso, dolorimiento, quemosis conjuntival e incluso formación de membranas y seudomembranas. Puede haber adenopatía preauricular, y riesgo de ulceración y perforación corneales. Esta entidad suele estar producida por Neisseria, Pseudomona y Clostridium diphtheriae.
  • Conjuntivitis bacteriana crónica. Los síntomas y signos son más leves y de curso más lento. Puede asociarse a reacción inflamatoria de los párpados (blefaroconjuntivitis crónica) o de vías lagrimales (conjuntivitis asociada a dacriocistitis crónica). Suele estar producida por Staphylococcus aureus, Mycobacterium lacunata y bacterias entéricas.

Tratamiento consta principalmente de higiene ocular y antibióticos tópicos.

Conjuntivitis viral

La secreción suele ser de tipo seroso con hiperlagrimeo reflejo. Se asocia a hipertrofia folicular y, en ocasiones, se aprecian lesiones corneales epiteliales (queratoconjuntivitis), y puede haber adenopatía preauricular. Con relativa frecuencia se acompaña de un cuadro catarral de vías respiratorias altas y fiebre, que es más frecuente en otoño e invierno. Generalmente los gérmenes implicados son adenovirus, Coxsackie, picornavirus y Herpesvirus.

El tratamiento  consta de higiene ocular y tratamiento sintomático, mediante la limpieza frecuente de las secreciones y la aplicación de compresas frías, administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) tópicos y debe asociarse profilaxis antibiótica tópica de la posible infección bacteriana secundaria. En el caso de sospecha de infección por herpesvirus, se administra Aciclovir tópico.

Conjuntivitis alérgica

Es una reacción inflamatoria aguda o crónica caracterizada por secreción mucosa, hiperemia y edema conjuntival y, como síntoma fundamental, prurito. Suele tener incidencia estacional y puede haber antecedentes de atopia.

Clínicamente se distinguen varios tipos:

  • Conjuntivitis de la fiebre del heno.
  • Conjuntivitis atópica. En el contexto de un paciente con clínica reconocida de atopia.
  • Conjuntivitis vernal. Es propia de pacientes jóvenes, con afección bilateral y recurrente en primavera.
  • Conjuntivitis alérgica de contacto. Se asocia a dermatitis eccematosa de los párpados, generalmente producida por cosméticos o medicamentos tópicos.
  • Conjuntivitis microbioalérgica. Es una reacción de hipersensibilidad de la conjuntiva ante determinados componentes de algunas bacterias (Staphylococcus).
  • Conjuntivitis edematosa aguda alérgica. Es una reacción aislada con quemosis y edema palpebral, que ocurre generalmente en niños sin ningún otro factor añadido.
  • Conjuntivitis papilar gigante. Cursa con gran hipertrofia papilar y está relacionada con el uso de lentes de contacto, prótesis oculares o después de una intervención quirúrgica ocular por reacción a la sutura.

El tratamiento irá encaminado a eliminar el alérgeno, si es posible, aplicación de compresas frías, administración tópica, en cada ojo, de estabilizadores de los mastocitos, antihistamínicos tópicos, también pueden ser útiles los AINE, a veces es necesaria la administración de corticoides tópicos.