4. VALORACIÓN DE LA CONDUCTA SUICIDA
Valorar la conducta suicida supone una ardua y difícil tarea dentro del desempeño de las funciones de los profesionales sanitarios. Dicha valoración se sustenta principalmente en la entrevista clínica y en el examen físico, siendo en sí misma elemento capital como primera medida de intervención terapéutica.
4.1. ENTREVISTA CLÍNICA
La entrevista clínica con un paciente con ideaciones suicidas debe realizarse en un ambiente distendido y contando con la sola presencia del profesional sanitario y el paciente. Se debe fomentar en todo momento el trato empático evitando la culpabilización y la hostilidad para así aumentar la confianza del paciente y poder establecer una correcta relación enfermera-paciente. Del mismo modo, una vez establecido dicho nexo terapéutico, el paciente generalmente se siente aliviado hablando sobre la ideación, pero sin intentar abrumar a la persona con un exceso de preguntas directas, es decir, evitando realizar preguntas directas como si de un interrogatorio se tratara. En este sentido, ningún intento de suicidio debe ser menospreciado ni banalizado por el profesional.
En no pocos casos, se da el caso de pacientes que contactan con los servicios de urgencias vía telefónica informando que han perpetrado el intento o que están a punto de cometerlo. Muchas de estas llamadas están relacionadas con la ingesta de medicación con intenciones autolíticas donde el profesional debe recopilar información del tipo de sustancia ingerida y la cantidad, así como ofrecerle una serie de medidas encaminadas a reducir y/o minimizar riesgos. Como norma general, se debe recomendar la provocación del vómito (excepto si se trata de sustancias caústicas) mientras llegan los servicios de emergencias.
