Fármacos para el Dolor: Opiáceos y AINES


2.1. Ácido acetilsalicilico (AAS)

El ácido acetilsalicilico (AAS) tiene una rápida absorción y distribución por todo el organismo. Su uso crónico puede producir irritación y erosión gástrica, hemorragia digestiva, vómitos y necrosis tubular renal. Tiene un gran valor como analgésico en el tratamiento del dolor leve o moderado a dosis de 500  - 1000 mg.

 

 

2.2. Ibuprofeno

El ibuprofeno es un fármaco muy utilizado como analgésico. Es un derivado del ácido propiónico que tienen menor incidencia de efectos adversos que el AAS. El naproxeno es otro derivado del ácido propiónico más potente que el ibuprofeno y con una vida media más prolongada. Al igual que otros AINES pueden causar alteraciones digestivas.

 

 

2.3. Diclofenaco y Ketorolaco

El diclofenaco y el ketorolaco son derivados del ácido acético que se usan para tratar el dolor entre moderado y grave. Ambos tienen riesgo de efectos adversos graves como anafilaxia, insuficiencia renal agua, síndrome de Stevens–Johnson y hemorragia digestiva.

 

 

2.4. Metamizol

El metamizol se utiliza como analgésico ya que presenta una alta eficacia frente a dolores moderados sin producir tantas molestias digestivas como el AAS. Se emplea habitualmente por vía oral pero puede usarse por vía parenteral en dolores de intensidad. Sus efectos adversos hematológicos como agranulocitosis y otras leucopenias así como el riesgo de anafilaxia hacen del metamizol un fármaco que hay que manejar con cuidado, estando prohibida su comercialización en algunos países.

 

 

2.5. Paracetamol

Por último, el paracetamol tiene eficacia como analgésico y antipirético pero muy poco efecto antiinflamatorio. Suele usarse combinado con opioides débiles para tratar el dolor moderado. Un problema importante del paracetamol es su capacidad de producir intoxicación causando insuficiencia hepática grave.