Tema 2. Técnicas y procedimientos cardiovasculares.


La presencia o ausencia de signos o síntomas adversos dictará el tratamiento apropiado para la mayoría de las arritmias. Los siguientes factores adversos indican que un paciente está inestable como consecuencia de la arritmia:

  • Shock – este se percibe como palidez, sudoración, extremidades frías y húmedas (aumento de la actividad simpática), alteración de conciencia (flujo sanguíneo cerebral reducido) e hipotensión (p.ej. tensión arterial sistólica < 90 mmHg).
  • Síncope - pérdida de conciencia, que ocurre como consecuencia de la reducción del flujo sanguíneo cerebral.
  • Insuficiencia cardiaca – las arritmias comprometen la función miocárdica al reducir el flujo sanguíneo coronario. En situaciones agudas esto se manifiesta por edema pulmonar (insuficiencia ventricular izquierda) y/o elevación de la presión venosa yugular y hepatomegalia (insuficiencia ventricular derecha).
  • Isquemia miocárdica – ocurre cuando el consumo de oxígeno miocárdico excede al aporte. La isquemia miocárdica se puede presentar con dolor torácico (angina) o puede ocurrir sin dolor, como un hallazgo aislado en el electrocardiograma de 12 derivaciones (isquemia silente). La presencia de isquemia miocárdica es especialmente importante si existe una enfermedad arterial coronaria o cardiopatía estructural subyacente porque puede causar complicaciones adicionales potencialmente mortales, incluyendo parada cardiaca.

Una vez se ha determinado el ritmo y la presencia o ausencia de signos adversos, las opciones para el tratamiento inmediato se clasifican como:

  • Eléctricas (cardioversión, marcapasos).
  • Farmacológicas (fármacos antiarrítmicos y otros).