Tema 4. Técnicas y procedimientos gastrointestinales.
Tema 4. Técnicas y procedimientos gastrointestinales.
Se procederá a medir la porción de la sonda que es necesario insertar en el paciente.
Flexibilizar el extremo distal de la sonda y lubricar 15 centímetros con lubricante hidrosoluble.
Insertar con suavidad la sonda orogástrica de Faucher (calibres Ch 22, Ch 28 y Ch 32) sin forzarla por la cavidad oral, recomendando al paciente que trate de tragarla. Para facilitar que se dirija hacia el esófago (y no hacia la vía aérea) es conveniente colocar el cuello en ligera flexión ventral.
Una vez que lleguemos a la medida se confirmará su localización en cavidad gástrica y no en el esófago a la vez que insuflamos emboladas de aire con la jeringa de 50 ml. Además, nunca está de más tener la prudencia de auscultar también ambos campos pulmonares, comprobando que no escuchamos murmullo vesicular durante la insuflación del aire por la sonda.
Tras colocar la sonda en su sitio, y antes de comenzar el lavado, debemos aspirar con la jeringa el mayor contenido gástrico posible.
Así, se inicia el lavado propiamente dicho, administrando suero fisiológico o agua (se puede realizar simplemente con un embudo o con el equipo de lavado gástrico que viene ya preparado). El agua debe estar tibia, y se tendrá la precaución de no introducir en los adultos más de 150-300 ml cada vez (en niños, 10 ml/kg de peso), ya que cantidades superiores pueden provocar que rebose el tóxico hacia el intestino delgado.
Una vez el líquido está dentro, se masajea suavemente el epigastrio y se evacua simplemente colocando la porción proximal de la sonda por debajo del nivel del estómago o aspirándolo, teniendo en cuenta que se debe recuperar aproximadamente el mismo volumen que se introdujo.
Ups, perdona si lo dejamos en la mejor parte. Para seguir disfurtando de todo nuestro contenido de enfermería basado en la evidencia científica, inicia sesión o regístrate de forma gratuita en SalusPlay.