Fármacos contra la Ansiedad y la Depresión


2.2. Antidepresivos tricíclicos (ATC)

El prototipo de los antidepresivos tricíclicos (ATC) es la imipramina otros fármacos de este tipo son amitriptilina, desipramida, nortriptilina, trimipramina, trazodona y clomipramina. Los que tienen aminas secundarias afectan sobre todo a la neurotransmisión por noradrenalina y los que tienen aminas terciarias a la serotonina. Inhiben la recaptación de NA y 5-HT desde el espacio extracelular sin afectar a la recaptación de DA. La eficacia clínica de todos ellos es semejante y presentan utilidad en el tratamiento del dolor, usándose en las migrañas a dosis menores de las necesarias para lograr el efecto antidepresivo.

 

Presentan buena absorción oral, pero tienen un intenso fenómeno de primer paso, la unión a proteínas es alta (80 – 95%) y su semivida de eliminación varía entre las 10 y las 40 horas lo que permite 1 ó 2 administraciones al día. La concentración máxima se alcanza entre 1 y 4 horas después de su administración. Se metabolizan en el hígado originando metabolitos activos que prolongan el efecto y se excretan por la orina.

 

Los efectos adversos más peligrosos de los ATC son lo que tienen lugar en el aparato cardiovascular ya que afectan a los canales de sodio pudiendo producir bloqueos, especialmente en caso de intoxicación donde pueden ser especialmente graves. Por este motivo no deben utilizarse cuando haya riesgo de suicidio ni en pacientes con alteraciones de la conducción cardiaca.

Además los ATC tienen también efecto antimuscarínico produciendo los síntomas típicos de este bloqueo: nauseas, vómitos, anorexia, sequedad de boca, visión borrosa, confusión, estreñimiento, taquicardia y retención de orina. También pueden producir bloqueo de los receptores de histamina, de adrenalina y de dopamina originando hipotensión ortostática o sedación.

 

Los ancianos son más sensibles a la acción cardiotóxica y anticolinérgica de esto fármacos debiendo tener especial cuidado con la hipotensión ortostática por la posibilidad de caídas.

Son útiles en el tratamiento de diferentes síndromes depresivos y algunos de ellos se utilizan en el tratamiento de ataques de pánico, fobias, bulimia y en la eneuresis nocturna.