2. ANTIARRÍTMICOS DEL GRUPO II
A este grupo pertenecen los fármacos beta-bloqueantes. Sus efectos antiarrítmicos son debidos a que suprimen los focos ectópicos, el automatismo anormal, y la actividad desencadenada de potenciales tempranos y tardíos. Existe diferencias en cuanto a los efectos que se producen con los beta-bloqueantes en un miocardio sano o isquémico.
En el miocardio sano acortan la duración del potencial de acción al comienzo del tratamiento, pero en tratamientos prolongados lo alargan. A nivel del nodo aurículo ventricular deprimen la velocidad de conducción y prolongan el periodo refractario.
Por su parte, en el miocardio isquémico prolongan el potencial de acción y el periodo refractario efectivo, produciéndolo de manera homogénea en todo el miocardio ventricular. Deprimen la excitabilidad y la velocidad de conducción, aumentando el umbral de producción de la fibrilación ventricular. Suprimen los potenciales dependientes de calcio producidos por la estimulación adrenérgica, además de disminuir la hipopotasemia y la aparición de arritmias, sobre todo los beta-bloqueantes no selectivos.
