Tema 3. La gestión del autocuidado-paciente activo.


El interés de la alfabetización en salud no es solo que la persona entienda la información que le da el profesional sanitario o la que él mismo encuentra en la red, sino que implica también saber identificar la información que realmente es apropiada y veraz, interpretar y juzgar esta información y ser capaz de aplicarla en función de sus circunstancias y sus necesidades personales. 

El bajo nivel en alfabetización en salud se asocia con una falta de comprensión de conceptos y con ello una peor gestión de la enfermedad y de sus actividades de autocuidado, también con un menor uso de medidas preventivas, errores en el cumplimiento del tratamiento y dificultad para entender consejos de salud. Esto lleva aparejado mayor morbimortalidad, peores resultados en salud y con ello mayor coste social y económico. De hecho, está demostrado que las personas con un bajo nivel de alfabetización en salud tienen el doble de probabilidades de ser hospitalizadas o requerir mayores servicios de atención a la salud que los pacientes con una mayor alfabetización en salud. 

La investigación ha demostrado también que la alfabetización en salud tiene un impacto directo sobre los pacientes crónicos y de edad más avanzada y que su nivel de alfabetización en salud presenta niveles más bajos que poblaciones más jóvenes, posiblemente por la pérdida de habilidades cognitivas asociadas al envejecimiento y que son necesarias para el procesamiento de la información. La relación entre el nivel de la alfabetización en salud y la edad, significa que la habilidad para entender la información que la persona necesita para la toma de decisiones sobre su propia salud, empeora con el envejecimiento o con procesos que interfieren sobre las funciones cognitivas de la persona. 

También se ha demostrado que un bajo nivel académico se relaciona directamente con un bajo nivel de alfabetización en salud y que por tanto tienen una mayor dificultad para comprender la información que reciben para la gestión adecuada de su propia salud. Sin embargo, el nivel de educación no es un indicador definitivo de la alfabetización en salud.