Las intervenciones de respiro familiar ofrecen la opción de institucionalización temporal de la persona dependiente o la atención domiciliaria durante un periodo prolongado que permita dar descanso al cuidador principal en períodos críticos, fines de semana o vacaciones y cuando se detecten los primeros indicios de un cansancio en el rol del cuidador que haga sospechar la claudicación. Los centros de día, también se consideran un respiro familiar que permite conciliar la vida laboral y la de cuidador.
Respecto a las visitas domiciliarias, el hogar es el mejor lugar para valorar al cuidador y a la persona dependiente. Como prestación pública, el equipo de atención primaria es el encargado de proporcionar soporte socio sanitario al cuidador en este ámbito. La enfermera familiar y comunitaria es quien trabaja en el domicilio prestando cuidados directos a la persona dependiente en el hogar y ayuda a todo el grupo familiar y particularmente al cuidador.
La comunidad en general reconoce a las enfermeras como un agente autónomo y activo de salud muy accesible y cercano y quien realiza más del 80% de la atención domiciliaria de todos los profesionales.
La enfermera proporciona cuidados directos a la persona y su familia, les asesora sobre los cuidados y los entrena, facilita y mejora la comunicación entre la familia, los cuidadores formales y el equipo de salud, ayuda en la identificación y gestión de recursos, en general hace una gestión completa del caso, con una visión holista y adoptando el rol que el paciente y familia requiere en cada momento en cuanto a intensidad de la atención.
La atención a las personas con enfermedades crónicas en el hogar y a sus cuidadores informales, se puede beneficiar de la telemonitorización y ha demostrado en diferentes problemas de salud como ayuda a mejorar el cumplimiento del tratamiento, a la detección temprana de signos y síntomas de descompensación de su enfermedad, llegando a disminuir el número de reingresos, el consumo de recursos y la mortalidad.
