Esto implica la necesidad de que los cuidadores estén formados para dar respuesta a esta necesidad siendo capaces de localizar y acceder a información y servicios que puedan combatir esta situación de la persona mayor.
La diferencia de la lengua materna entre cuidador y persona cuidada es otro de los problemas que genera dificultades en la comunicación y que se detecta como una de las necesidades a abordar en la formación de los cuidadores para que alcancen un nivel aceptable de competencia oral y escrita en la lengua de la persona que atienden.
Culturalmente, el cuidador tiene que aprender el contexto cultural de la persona mayor y ser capaz de respetar sus valores, sus creencias, sus costumbres, sus tradiciones.
Respecto a la movilidad, de las situaciones de enfermedad contempladas como motivo de discapacidad y minusvalía, que se agrupan según la estructura o funciones alteradas, prácticamente todas ellas afectan directamente a la movilidad de las personas.
