Por último (fase 4), se trata de proponer barreras para cada uno de los factores identificados. En algunos casos estas barreras ayudarán a eliminar o minimizar los factores que han contribuido a la aparición del incidente. En otros, cuando esto no es posible, irán encaminadas a detectar el incidente antes de que afecte al paciente o a minimizar el daño que pueda provocarle.
Esas barreras pueden ser:
- Físicas, aquellas que impiden hacer algo o que obligan a hacerlo de determinada manera (campos obligatorios en un programa informático, llave para acceder a estupefacientes, circuitos de distinto calibre, etc.).
- Naturales, que imponen distancia. Puede ser en el tiempo, los lunes se ponen intratecales y los martes intravenosas en el hospital de día oncológico, o en el espacio, medicamentos con envases similares en cajetines muy separados.
- Administrativas, listados de comprobación, protocolos y procedimientos.
- Humanas, confirmación de la identidad del paciente con otra persona o con el paciente o cuidador, marcar el punto a operar, etc.
Las barreras propuestas conforman un Plan de acción que ha de tener para cada una, un responsable en su puesta en marcha y en su fecha de revisión.
El protocolo de Londres describe una investigación completa, pero Vincent advierte que puede ser utilizado para realizar análisis mucho más rápidos y simples, para identificar los principales factores contribuyentes.
El análisis puede ser realizado de forma individual o en equipo.
La decisión de cuánto tiempo y recursos vamos a emplear dependen de la potencial gravedad del incidente y de la posibilidad para aprender.
En incidentes leves y casi incidentes, el análisis podría realizarlo una persona entrenada que consulte con otras personas que conocen el proceso si lo considera necesario.
