4. MANEJO GENERAL DEL SHOCK
- Establecer una vía aérea permeable y administración de oxígeno para mantener una saturación de oxígeno mayor del 95%. Las indicaciones de la ventilación mecánica son: hipoxia, fallo respiratorio o edema pulmonar asociado, shock persistente a pesar de dos cargas de líquidos, hipotensión, disminución del nivel de conciencia con Glasgow <9.
- Canalización de vía venosa. Son preferibles 2 vías venosas periféricas; si no, valorar la vía intraósea.
- Administración de líquidos. Bolos de 20 ml/kg a administrar en unos 10-20 minutos, puede ser necesario hasta 100-200 ml/kg en la primera hora. Inicialmente para el shock se tiende a utilizar cristaloides (suero salino fisiológico, Ringer Lactato, bicarbonato 1/6 M), por su mayor disponibilidad, pero tienen el inconveniente de que precisan mayor volumen que los coloides para conseguir el mismo efecto expansor, por lo que pueden producir edema intersticial. Los coloides pueden ser naturales: seroalbúmina al 5% (se prepara con 3⁄4 partes de seroalbúmina al 20% y 1⁄4 de suero salino fisiológico), plasma fresco congelado o sintéticos.
- Fármacos inotrópicos y vasoactivos. Están indicados en el shock resistente a dos cargas de líquidos.
- Monitorización FC, FR, TA, Temperatura, saturación de O2, diuresis, ECG.
- Pruebas complementarias. Hemograma, bioquímica (ionograma, urea, creatinina), gasometría, hemocultivo, coagulación. Nunca se realiza punción lumbar en caso de inestabilidad hemodinámica.
- Tratamiento etiológico. Antibióticos (shock séptico), adrenalina, antihistamínicos, corticoides (anafiláctico)…
