La médula espinal se divide en 30 segmentos: 8 cervicales, 12 torácicos, 5 lumbares, 5 sacros y algunos coccígeos. La columna vertebral, en cambio, presenta 7 vértebras cervicales, 12 torácicas, 5 lumbares, y 5 que forman el sacro y el cóccix. La médula espinal ocupa los 2/3 superiores del conducto raquídeo. Mide 42-45 cm de largo. En adultos, termina a nivel de L1-L2. Presenta un engrosamiento cervical y otro lumbar, contienen neuronas motoras inferiores.
El traumatismo medular es una agresión a la médula espinal que causa interrupción parcial o total de las funciones reflejas y voluntarias en los niveles por debajo de la lesión. Puede ocasionar daños neurológicos, tales como alteraciones de la función motora, sensitiva y autónoma.
1. ETIOLOGÍA DE LAS LESIONES MEDULARES
Las lesiones medulares en 80% son de tipo traumático y en casi un 50% de los casos, por accidentes de tráfico, siguen en frecuencia, las caídas (incluyendo accidentes deportivos) y los accidentes laborales. En lo referido a causas no traumáticas podríamos encontrarnos con: alteraciones congénitas, anomalías del desarrollo (espina bífida), esclerosis múltiple, isquemia (accidente vascular medular), tumor medular, etc.
2. EPIDEMIOLOGÍA
El rango de edad donde se producen más lesiones es entorno a los 20-30 años, relacionados con accidentes de tráfico. Aunque en los últimos años estas cifras han disminuido notablemente. Otro pico importante se da en edades entre 40-55 años relacionados con accidentes laborales, la cifra también aumenta de forma importante en mayores de 65 relacionados con accidentes en el medio rural. En cuanto al sexo, el 60-80% son varones, y la esperanza de vida de estos pacientes se acerca al resto de la población.
