La violencia en el sector de la salud va en aumento desde hace año y concretamente sobre el personal de enfermería. La violencia sobre los profesionales de la salud tiene importantes repercusiones sobre la salud de los trabajadores e directamente supone un coste económico por un descenso de la productividad y un mayor absentismo laboral. La propia OMS denuncia que casi el 25% de los incidentes de violencia en el trabajo se producen en el sector sanitario.
La violencia en el sector de la salud se asocia con la baja calidad de los cuidados, en determinadas unidades psiquiatría, geriatría y urgencias, la edad), el trabajo nocturno y la incertidumbre en el tratamiento de los pacientes.
Entre las posibles causas del aumento de la agresividad y de la conflictividad contra el personal sanitario pueden encontrarse. La masificación de las salas de espera con familias alteradas, escasez de personal, la necesidad que tienen los pacientes y familiares de una atención rápida y eficaz, ausencia de medidas de seguridad, la confluencia de pacientes con complicaciones mentales, marginalidad y drogadicción, pacientes que reciben del médico una respuesta que no quieren oír de un diagnóstico no esperado, negativa a una concesión de una baja laboral, muerte inesperada, negativa a prescribir un medicamento, desacuerdo con el médico de urgencias por considerar que el problema de un enfermo es menos prioritario que otro.
Los delitos de atentado, resistencia y desobediencia contra la autoridad vienen regulados en los artículos 550 al 556 del Código Penal.
