Tema 8. Quemaduras.


 

Síndrome de estrés postraumático

El PGQ constituye un gran reto para los profesionales sanitarios por las implicaciones biopsicosociales que abordan sus cuidados como hemos podido comprobar en las fases anteriores, desde la atención médica para su supervivencia, la atención psicológica por el riesgo de sufrir secuelas, la asistencia de rehabilitación en la actividad funcional e incluso la atención social, por las cicatrices hipertróficas y

antiestéticas que las quemaduras producen en este tipo de pacientes. En todas ellas la figura de enfermería está presente.

Estar quemado es una de las situaciones más traumáticas que una persona puede vivir física y emocionalmente, pasando de la integridad física al desequilibrio cuya gravedad varía dependiendo de la extensión de la lesión. Es de carácter estresante por la presencia de dolor severo, ansiedad frente a la hospitalización y las curas, hospitalización durante un largo período en un medio no conocido y no cómodo, e incluso enfrentarse a la discapacidad, la dependencia o la muerte.

El paciente deberá enfrentarse a una gran variedad de retos relacionados con su bienestar físico como son las curas y cambios de vendajes, dolor, infecciones, injertos y reintervenciones en caso de precisarlas, afrontar aspectos psicológicos relacionados con áreas afectadas funcionales o antiestéticas, pérdida de autonomía, independencia y funcionalidad, o por último a dificultades de tipo social relacionadas con la reintegración en su entorno social, problemas de autoestima por las lesiones y dificultades sociofamiliares y laborales. Todas ellas pueden vincularse como factores de mal pronóstico en el desarrollo de un trastorno mental, siendo el más frecuente los trastornos del estado de ánimo.