Una vez recogida la información en la valoración del dolor del paciente quemado, y teniendo en cuenta los antecedentes del paciente, la extensión y profundidad de las quemaduras y la percepción del dolor será la enfermera quien administre el tratamiento farmacológico por prescripción médica.
El método más sencillo y conocido de valorar el grado de dolor es a través de la Escala EVA (Escala Visual Analógica). El valor del dolor oscila de 0 (sin dolor) a 10 (máximo dolor).
El dolor causado por una quemadura es de difícil control como ya hemos comentado anteriormente debido a sus características únicas, a sus patrones variantes y a sus componentes diversos. Aunque existe poca evidencia, existen medidas no farmacológicas para disminuir el dolor en el PGQ como son las terapias de distracción, técnicas de relajación, el uso de la realidad virtual y el masaje.
Fase de rehabilitación
Es la etapa más complicada del paciente gran quemado y donde la enfermera tiene un papel fundamental en la detección y seguimiento de las secuelas. Este seguimiento comienza en las Unidades de Quemados y continua llevándose a cabo en Atención Primaria.
La valoración del nivel socio-económico-cultural, el estado emocional, la capacidad funcional en las actividades de la vida diaria, el autocuidado y la evaluación de las lesiones son aspectos importantes a tener en cuenta en la recuperación del paciente. Por tanto, enfermería trata de ejercer la coordinación con el equipo multidisciplinar para que participen en la rehabilitación y adaptación del paciente, y su posterior reinserción e integración en la nueva vida social.
