Insuficiencia renal: cuando la obstrucción es unilateral, no suelen producirse modificaciones en el volumen de la diuresis ni en la función renal, gracias a la capacidad de compensación del riñón sano. Si el paciente es monorreno, o la obstrucción es bilateral y completa, puede producirse anuria. La poliuria no descarta la presencia de obstrucciones parciales, y es más habitual en los casos de uropatía obstructiva crónica, que suelen cursar de forma asintomática y en los que el primer dato clínico será analítico, por deterioro importante de la función renal.
Hipertensión arterial: la HTA puede estar inducida en algunos casos por una obstrucción de las vías urinarias. Los mecanismos fisiopatológicos dependen de la duración y el tipo de obstrucción, como la activación del sistema renina-angiotensina, en casos de obstrucciones agudas unilaterales, o la medición del volumen plasmático.
Otras manifestaciones clínicas: en las neoplasias intracraneales o en las que afectan a la médula espinal, pueden producirse procesos que alteren los reflejos miccionales o el control voluntario de la micción, y aparecerá una disinergia vesicoesfinteriana consistente en la contracción (de forma simultánea) del músculo detrusor y el esfínter, lo que impedirá la evacuación adecuada de la orina. Es frecuente la hipotonía o atonía vesical por lesión de los plexos parasimpáticos pélvicos tras la cirugía oncológica o la radioterapia, aunque esta situación suele ser reversible de forma espontánea. Teniendo en cuenta el origen de la obstrucción, ésta se puede clasificar tal como muestra la siguiente tabla.
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