Tema 8. Uropatía obstructiva.


5. TRATAMIENTO

El objetivo del tratamiento será siempre la resolución de la obstrucción de la vía urinaria, aunque existen diversos matices dependiendo de si la obstrucción se localiza en las vías superiores o inferiores. Será importante tener en cuenta la función renal y la reversibilidad de la afección, ya que en los pacientes en los que las expectativas de vida son escasas, quizás no sea beneficioso el uso de intervenciones agresivas.

  • Sondaje vesical: Cuando existe una obstrucción de las vías urinarias inferiores, se colocará una sonda uretral, si es posible de tipo Foley. Las sondas de silicona se toleran mejor, y no es necesario su cambio hasta los 3 meses. Deberá elegirse el menor calibre posible, no debiendo usarse mayores de 14-16 Ch, salvo cuando exista motivo justificado. Se realizará con asepsia, evitando el vaciado rápido de a la vejiga para evitar la hematuria exvacuo. Para ello se pinza la sonda 10 minutos cada 250 ml de orina.
  • Punción suprapúbica: Se realizará en caso de imposibilidad de realizar el sondaje vesical o de estar contraindicado. Desaconsejada en los pacientes con neoplasia vesical (debido al riesgo de que se produzca una siembra neoplásica en el trayecto del tubo) y/o con cirugía abdominal previa. Aporta algunas ventajas como menor incidencia de infecciones urinarias, evitando traumatismos uretrales.
  • Nefrostomías: La nefrostomía percutánea consiste en la colocación de un catéter en el interior de la pelvis renal mediante una punción a través de la piel, guiada por alguna técnica de imagen (ecografía, TAC, radioscopia). La nefrostomía puede ser temporal (cuyo objetivo es resolver la situación de obstrucción durante un tiempo, hasta que se decida una solución definitiva para la causa que la originó) o definitiva (como sucede en los pacientes oncológicos terminales con una uropatía obstructiva por infiltración).