3.9 Fenoles
El más usado es el hexaclorofeno que presenta mayor actividad frente a Gram positivos que frente a Gram negativos.
A bajas concentraciones es bacteriostático y a altas concentraciones bactericida, aunque necesita un periodo de tiempo prolongado. Es inefectivo frente a esporas y se acumula en la piel lo que se utiliza cuando se quiere conseguir una liberación lenta y un efecto bacteriostático mantenido. En presencia de materia orgánica pierde eficacia.
Se utiliza en el lavado de manos en forma de jabón y su concentración se encuentra limitada al 0.75%. Por vía oral es tóxico y teratogénico. Si la piel está erosionada puede absorberse y producir cuadros de toxicidad en el SNC.
El fenol se emplea exclusivamente como desinfectante para bolsas y otros recipientes. No se utiliza como antiséptico por ser muy irritante. Es bacteriostático a concentraciones del 0,02% y bactericida a concentraciones del 1,6% pero no es efectivo frente a esporas.
Los cresoles son bactericidas entre 3 y 10 veces más potentes que el fenol, pero igual que él solo se emplea como desinfectante. El resorcinol se emplea en el tratamiento del acné, la tiña, el eccema, la psoriasis y otras afecciones cutáneas.
3.10. Detergentes o agentes tensioactivos
Denominados jabones o detergentes catiónicos, los más usados son el cloruro de benzalconio, la cetrimida o el benzetonio. Son bactericidas frente a Gram positivos y negativos, aunque hay algunas cepas resistentes, también son activos frente a virus, hongos y protozoos. La materia orgánica, el jabón y compuestos aniónicos inactivan estos compuestos y son absorbidos por el algodón, esponjas y ciertos plásticos.
No irritan la piel, pero la desecan y forman una película que favorece el crecimiento de microorganismos por debajo de ella. Las soluciones concentradas pueden producir necrosis y cicatrices. Se usan como desinfectantes de material quirúrgico y como espermicidas.
