4. INHIBIDORES DE LAS CITOCINAS
Las citocinas son mediadores inmunológicos fundamentales. Sus efectos dependen de la célula diana y del resto de citocinas presentes en el entorno. Por ello, el uso farmacológico de citocinas y sus inhibidores puede tener efectos impredecibles. No obstante, constituyen un área de investigación muy productiva y el número de fármacos de este grupo crece a un ritmo importante. Los cuatro grupos actuales incluyen: los inhibidores del TNF Alfa, los inhibidores de la IL – 12 / IL 23p40, los inhibidores de la IL – 1 y los antagonistas de los receptores de citocinas.
4.1. Inhibidores del TNF Alfa
El factor de necrosis tumoral alfa es una citocina clave en la respuesta inflamatoria. Macrófagos, mastocitos y células TH activadas secretan TNF alfa que a su vez, estimula a los macrófagos para producir metabolitos citotóxicos. Además, también estimula la formación de proteínas, tiene efectos pirógenos y favorece la contención local de la respuesta inflamatoria.
Se conoce que el TNF alfa está implicado en varias enfermedades autoinmunes como la psoriasis, la artritis reumatoide o la enfermedad de Crohn donde su inhibición ha mostrado eficacia terapéutica.
En la actualidad los inhibidores del TNF alfa son: etanercept, infliximab, adalimumab, certolizumab pegol y golimumad. Cada uno de ellos tiene unas indicaciones, pero todos ellos se administran de modo parenteral. Se están investigando fármacos que sean oralmente activos.
En cuando a sus efectos adversos, todos los pacientes deben ser sometidos a un cribado de tuberculosis antes de iniciar el tratamiento ya que se podría reactivar una tuberculosis latente. Además, en caso de infección, el paciente debe ser evaluado y debe proporcionarse un tratamiento antibiótico agresivo. Está en estudio el mayor riesgo de enfermedad desmielinizante con el consumo de estos fármacos.
4.2. Inhibidores de la IL – 21/IL – 23p40
Constituyen una nueva línea de fármacos que actúan sobre estas citocinas implicadas en la activación de los linfocitos citolíticos y la activación y diferenciación de las células T CD4+. Por el momento, el único fármaco de este grupo es el ustekinumab que se usa en la psoriasis y se está probando para esclerosis múltiple y artritis psoriásica con buenos resultados. Entre sus efectos adversos, destaca el aumento de infecciones.
4.3. Inhibidores de la IL – 1
La IL – 1 es una citocina que sirve de puente entre la inmunidad innata y la adquirida. Entre los fármacos actuales que provocan su inhibición, encontramos la anakinra que es usa en la artritis reumatoide y en algunos síndromes raros que cursan con aumento de la IL – 1.
Se administra en forma de inyección diaria y puede causar neutropenia. El rilonacept que se usa en inyección semanal en los denominados síndromes de fiebre periódica asociados a criopirinas (CAPS) y el canakinumab que puede administrarse una vez al mes para el tratamiento de los CAPS.
4.4. Antagonistas de los receptores de citocinas
El único fármaco de este grupo es el tocilizumab que se usa en artritis reumatoide que no haya respondido al tratamiento con los inhibidores del TNF alfa. Se administra cada cuatro semanas en inyección intravenosa.
