Esta era la situación al comienzo de la transición (1976) por lo que los primeros gobiernos democráticos, tuvieron que afrontar diversos problemas que se enumeran a continuación:
- Variedad de redes de asistencia y gran número de departamentos responsables de las mismas, que conllevaba una deficiente coordinación y una organización inadecuada. Por ejemplo, 53 departamentos de distintos ministerios tenían responsabilidades sanitarias en la administración central.
- El sistema de Seguridad Social prestaba una importante proporción de los servicios de asistencia sanitaria, en particular la asistencia curativa, mientras que los servicios de salud pública eran responsabilidad del Estado.
- La atención primaria y la prevención presentaban un grave retraso y estaban separadas de las principales redes de asistencia. La asistencia sanitaria de beneficencia y la atención a la enfermedad mental, que dependían de las autoridades locales, permitían atender a las personas que no estaban cubiertas por la Seguridad Social.
- La distribución geográfica de las estructuras y los recursos sanitarios era muy irregular, con grandes diferencias entre las zonas rurales y las zonas más acomodadas.
- La cobertura sanitaria no era universal y existían graves desigualdades entre los tres grupos de población resultantes; los más necesitados a la red de beneficencia y con acceso restringido, la mayoría de los trabajadores asalariados en la red de la seguridad social y las clases altas acudían al sistema privado de asistencia sanitaria sobre todo a la atención primaria y preventiva.
