5. INFECCIONES RELACIONADAS CON LA ASISTENCIA SANITARIA
5.1. INTRODUCCIÓN A LAS INFECCIONES RELACIONADAS CON LA ASISTENCIA SANITARIA (IRAS)
Hablar de la Seguridad del Paciente, es hablar de los efectos adversos que sufre el paciente derivados de la asistencia sanitaria que se le presta por parte de los profesionales y del sistema. Es hablar de praxis profesional, es hablar de calidad asistencial.
La situación ideal sería que ningún paciente en busca de asistencia sanitaria sufriera un problema de salud o la muerte a causa de la asistencia recibida.
La preocupación por la seguridad del paciente en los servicios sanitarios no es un tema nuevo. Los primeros estudios datan de 1950, pero lo cierto es que, en los últimos quince años, desde que el Instituto de Medicina de los Estados Unidos publicó en 1999 el libro “To err is Human: building a safer health system”, el problema ha adquirido una dimensión mundial y se ha incorporado a las agendas políticas y al debate público.
Desde entonces, no sólo los gobiernos, sino también las organizaciones internacionales, han desarrollado iniciativas para apoyar estrategias tanto nacionales como internacionales que contribuyan a la mejora de la seguridad de los pacientes en todo el mundo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en la 55 Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra en el 2002, aprobó la resolución WHA55, en la que se insta a los estados miembros a prestar “la mayor atención posible al problema de la seguridad del paciente” y a establecer y consolidar “sistemas de base científica, necesarios para mejorar la seguridad del paciente y la calidad de la atención de la salud, en particular la vigilancia de los medicamentos, el equipo médico y la tecnología”, dando por creada una gran Alianza Internacional por la Seguridad del Paciente.
En dicha resolución, los estados miembros de la OMS pedían a la Organización que tomara la iniciativa para definir normas y patrones mundiales, alentar la investigación y apoyar el trabajo de los países para concebir y poner en práctica normas de actuación concreta.
En la Asamblea Mundial del 2004, se acordó que la Alianza Internacional para La Seguridad de los Pacientes fuese puesta en marcha el 27 de octubre de ese mismo año.
El programa de la Alianza incluye una serie de medidas consideradas clave para reducir el número de enfermedades, traumatismos y defunciones que sufren los pacientes al recibir atención sanitaria.
u objetivo puede resumirse en el lema “Ante todo, no hacer daño”.
Los objetivos e iniciativas de la Alianza se presentan más adelante. A la iniciativa de la OMS han seguido en el 2005 las de la Comisión Europea y del Consejo de Europa.
El 5 de abril del 2005, la Comisión Europea bajo la presidencia luxemburguesa y la Dirección General de Salud y Protección del Consumidor, consensuaron la declaración “Patient security: making it happen”, en la que se recomienda a las instituciones europeas:
- La creación de un foro de discusión en el que todos los estamentos implicados puedan evaluar las actividades tanto nacionales como internacionales.
- Trabajar conjuntamente con la Alianza de la OMS para lograr un acuerdo en temas de seguridad de pacientes y crear un banco europeo de soluciones con estándares y ejemplos de buena práctica.
- Crear la posibilidad de establecer mecanismos que apoyen iniciativas a escala nacional teniendo en cuenta que el programa de la seguridad del paciente se encuentra dentro de la Dirección General de Salud y Protección del Consumidor.
- Asegurar que las directivas y recomendaciones de la Unión Europea (UE) relacionadas con los productos sanitarios tienen en consideración la seguridad del paciente.
- Favorecer el desarrollo de estándares internacionales aplicables a la tecnología sanitaria
- Asegurar que los marcos reguladores de la UE mantienen la privacidad y confidencialidad de los pacientes, a la vez que permiten a los profesionales el acceso a la información necesaria.
El Consejo de Europa, asimismo, organizó otra reunión el 13 de abril de 2005 en Varsovia con todos sus estados miembros, que concluyó con la “Declaración de Varsovia sobre la Seguridad de los Pacientes. La seguridad de los pacientes como un reto europeo”.
En ella se aconseja a los países que acepten el reto de abordar el problema de la seguridad de los pacientes a escala nacional mediante:
- El desarrollo de una cultura de la seguridad del paciente con un enfoque sistémico y sistemático.
- El establecimiento de sistemas de información que apoyen el aprendizaje y la toma de decisiones.
- La implicación de los pacientes y de los ciudadanos en el proceso de atención.
Mientras que la OMS y el Consejo de Europa son órganos cuyas directrices no son de obligado cumplimiento y por tanto solamente recomiendan a los estados miembros, la UE enfoca el problema dentro de las directivas del libre intercambio de productos y profesionales, y de las normativas de confidencialidad, la necesidad de cumplimiento de estándares en los productos sanitarios, tanto de equipo como de medicamentos y el uso de recursos dentro de la propia UE para conseguir los objetivos.
Sir Liam Donaldson, Presidente de la Alianza, manifestó: “Errar es humano. Ocultar los errores es imperdonable. No aprender de ellos no tiene perdón”.
El primer proyecto de la ALIANZA 2005-2006 trata de reducir las infecciones bajo el lema: “Cuidado limpio es cuidado seguro”.
La OMS invita a los países a unirse a esta iniciativa para mejorar su propio sistema sanitario bajo los siguientes principios:
- Evaluar formalmente el nivel y naturaleza de las infecciones asociadas a los servicios sanitarios.
- Adoptar un sistema de vigilancia y registro aceptado universalmente de forma que se pueda establecer la línea base de la incidencia para establecer y monitorizar los cambios.
- Conducir y analizar las causas de los problemas poniendo el énfasis en los sistemas.
- Desarrollar soluciones para mejorar la seguridad, reducir los riesgos y concentrar las actividades en cinco acciones (manos limpias, prácticas limpias, productos limpios, entorno limpio y equipo limpio).
- Enfrentarse a los retos basándose en la mejor evidencia disponible.
- Involucrar a los pacientes, los usuarios y los profesionales en la mejora de los planes de acción.
- Asegurar la sostenibilidad de la acción pasados los dos años de período inicial.
España se adhirió a las instrucciones de la OMS para implantar la cultura de seguridad del paciente y promover la Higiene de Manos.
Dentro de esta línea de actuación, cuando hablamos de seguridad, estamos hablando de generar hábitos, de crear una cultura nueva entre los profesionales de la salud. Implantar culturas es un trabajo arduo, largo y costoso, pero ya hemos reconocido, a estas alturas, que es imprescindible.
Como señaló Cyril Chantler, “La sanidad, que en el pasado solía ser simple, poco efectiva, y relativamente segura, en la actualidad se ha transformado en compleja, efectiva, pero potencialmente peligrosa”.
Podemos definir INFECCIÓN como un proceso morboso causado por bacterias, virus, hongos o protozoos al penetrar en el organismo. Los agentes infecciosos se multiplican y ejercen una acción patógena más o menos específica y más o menos intensa según la especie causal, la virulencia del agente y por último las condiciones del organismo afectado.
Y consideramos INFECCION NOSOCOMIAL aquella que adquiere el usuario del sistema sanitario por motivo u ocasión de su estancia en el centro hospitalario y las maniobras, procedimientos, técnicas y cuidados a los que se ve sometido.
La seguridad del paciente es transversal a todas las especialidades de la salud y a todos los profesionales. No es admisible esconderse detrás de un escudo corporativo.
La infección nosocomial es uno de los principales efectos adversos en cualquier sistema de salud. Produce daños importantes a la salud de la población, llegando a causar la muerte, lo cual siempre debe de ser inaceptable. Implica un coste multimillonario a las arcas de la sanidad pública. Y hasta no hace mucho tiempo se aceptaba como un mal irremediable.
5.2. ESTRATEGIA INTERNACIONAL SOBRE SEGURIDAD DEL PACIENTE E INFECCIONES RELACIONADAS CON LA ASISTENCIA SANITARIA
Sir Liam Donaldson, Presidente Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente, afirma que medidas sencillas salvan vidas. “Una atención limpia es una atención más segura” fue el título del Reto Mundial en pro de la Seguridad del Paciente para 2005-2006, orientado a prevenir las infecciones relacionadas con la atención sanitaria, y cuyo mensaje fundamental es que algunas medidas sencillas pueden salvar vidas.
La higiene de las manos es una acción muy sencilla, con la que pueden reducirse considerablemente las infecciones relacionadas con la atención sanitaria y sus riesgos.
Es oportuno que la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente haya elegido las infecciones relacionadas con la atención sanitaria como tema de su primer Reto Mundial, ya que éstas son una de las principales preocupaciones en materia de seguridad del paciente.
Afectan cada año a cientos de millones de personas en todo el mundo y se cobran su tributo en forma de defunciones y discapacidades evitables, además de consumir recursos sanitarios que normalmente ya son escasos.
El problema se agrava por el incumplimiento de las normas de higiene de las manos por parte del personal sanitario y la falta de asepsia en los instrumentos y entorno sanitario.
El mundo dispone de los conocimientos y los recursos necesarios para reducir drásticamente el impacto de las infecciones relacionadas con la atención sanitaria. Lo que se necesita es compromiso y acción a todos los niveles para garantizar el derecho de cada paciente a recibir la atención más limpia y más segura.
Prevenir las infecciones relacionadas con la atención sanitaria es una prioridad en materia de seguridad del paciente.
En cualquier momento, más de 1,4 millones de personas de todo el mundo padecen infecciones contraídas en hospitales.
Entre el 5% y el 10% de los pacientes ingresados en los hospitales modernos del mundo desarrollado contraen una o más infecciones.
En los países en desarrollo, el riesgo de contraer infecciones nosocomiales es entre 2 y 20 veces superior al del mundo desarrollado, incluso en algunos de ellos la proporción de pacientes afectados puede superar el 25%.
En las unidades de cuidados intensivos, las infecciones nosocomiales afectan aproximadamente al 30% de los pacientes y la mortalidad atribuible puede llegar al 44%.
Las dificultades son enormes, pero también lo son las recompensas:
- Salvar vidas.
- Elevar la seguridad del paciente.
- Mejorar la vida de muchísimos millones de enfermos y sus familias.
Los objetivos consisten en:
- Sensibilizar del impacto de las infecciones nosocomiales en la seguridad del paciente y fomentar estrategias de prevención en los países.
- Fortalecer el compromiso de los países de dar prioridad a la reducción de las infecciones nosocomiales.
- Ensayar la aplicación de las Directrices de la OMS sobre higiene de las manos.
¿Cómo funciona El Reto Mundial en pro de la Seguridad del Paciente?
La finalidad del Reto Mundial en pro de la Seguridad del Paciente es apoyar a los países en el establecimiento de prioridades para hacer frente a las infecciones nosocomiales. Su aplicación comprende tres estrategias principales:
- Sensibilización y realización de campañas.
- Declaraciones de compromisos por parte de los países para hacer frente a las infecciones nosocomiales (realización de aplicaciones piloto en algunos distritos).
- Lograr que el mundo tenga mayor conciencia y conocimiento de la importancia de las infecciones relacionadas con la atención sanitaria ayudará a catalizar el liderazgo, el compromiso y las acciones.
El compromiso político es necesario para reducir la carga de las infecciones nosocomiales, sobre todo cuando se materializa en recursos económicos, políticas y participación multisectorial.
Concienciar de la importancia de las Infecciones Relacionadas con la Asistencia Sanitaria sigue siendo una prioridad:
- La infección del sitio quirúrgico es responsable de aproximadamente el 14% de los efectos adversos que pueden poner en peligro la seguridad del paciente en los hospitales de los países desarrollados.
- Cada año, al menos entre el 2% y el 5% de los 27 millones de personas sometidas a intervenciones quirúrgicas contraen una infección del sitio quirúrgico.
- En Estados Unidos, a lo largo de 10 años, 15.523 pacientes de entre 593.344 sometidos a intervenciones quirúrgicas (3%) contrajeron infecciones postoperatorias.
- Algunos hospitales de países en desarrollo notifican tasas más elevadas de infección del sitio quirúrgico: desde el 12% en Bolivia al 19% en la República Unida de Tanzania.
- La infección del sitio quirúrgico es responsable de aproximadamente el 25% de las infecciones nosocomiales.
- En países con baja prevalencia de infecciones nosocomiales, la del sitio quirúrgico es la complicación infecciosa más frecuente.
- En los Estados Unidos, la infección del sitio quirúrgico prolonga la hospitalización una media de 7,4 días, a un coste medio de US$ 400 a US$ 2600 por caso.
- Según datos del 2.008 del ECDC, en Europa se producen 4.544.100 de Infecciones Relacionadas con la Asistencia Sanitaria al año. Se estima que las IRAS causan 16 millones de estancias hospitalarias extra en Europa, y son responsables de 150.000 muertes al año entre directas e indirectas.
- Económicamente, estas infecciones suponen aproximadamente 7 billones de euros al año, teniendo en cuenta solamente los costes directos (ECDC 2008).
- En España (datos 2010) producen 6.000 fallecidos anuales y +/- 300.000 pacientes adquieren una infección nosocomial.
- Invertir en seguridad del paciente, en higiene de manos, en salud preventiva es muy rentable.
5.3. VIGILANCIA DE LAS INFECCIONES RELACIONADAS CON LA ASISTENCIA SANITARIA, ASEPSIA Y BIOSEGURIDAD
5.3.1. Vigilancia de las IRAS
De acuerdo con la filosofía de la cultura de Seguridad del Paciente que promueve la OMS dentro de la Alianza Mundial por la Seguridad del Paciente, al respecto del aprendizaje de los errores, para poder abordar soluciones para la reducción de las IRAS es necesario estudiarlas, conocer su etiología y demás circunstancias, lo que nos lleva a monitorizar la VIGILANCIA de las INFECCIONES como herramienta de estudio y aprendizaje.
En España el problema surge en la propia naturaleza del modelo administrativo y organizativo. No solo cada sistema de salud de cada Comunidad Autónoma tiene unos criterios y un modelo diferente de Vigilancia de la Infección, sino que incluso cada Hospital tiene unos criterios y un modelo diferente. Este sistema converge solamente en el estudio anual de PREVALENCIA de la infección en los hospitales españoles, estudio conocido como EPINE, que en la actualidad tiene rango europeo. Sin embargo respecto a la INCIDENCIA de la infección no se ha logrado avanzar más allá del intento de homogeneizar su estudio a niveles autonómicos.
En cualquier caso, independientemente de la metodología, el objetivo del estudio y vigilancia de la producción y evolución de las IRAS es conseguir su reducción, e incluso su eliminación.
5.3.2. Asepsia
No podemos hablar de la prevención de las IRAS sin entrar en el concepto de Asepsia.
Por definición, es el conjunto de métodos aplicados para la conservación de la esterilidad y esta implica la ausencia de gérmenes.
El estricto cumplimiento de los protocolos de asepsia en el desarrollo de la asistencia sanitaria es por si solo uno de los métodos más simples para reducir sustancialmente la incidencia de las IRAS.
Protocolos de actuación, como los de administrar medicación endovenosa, colocación de catéteres venosos o vesicales, preservar los campos asépticos, o simplemente la higiene de manos en los cinco momentos recomendados por la OMS, son obviados en un porcentaje alarmantemente alto en la mayoría de los Sistemas de Salud. Cambiar eso debe ser el resultado del esfuerzo combinado de los gestores y los profesionales asistenciales.
Garantizar la Asepsia y la bioseguridad del Sistema de Salud y las prestaciones que se realizan al ciudadano es el único camino para reducir las IRAS.
La Higiene de Manos es una de las medidas más sencilla, económica y efectiva que disponemos para garantizar la Asepsia de nuestra actividad profesional.
5.3.3. Bioseguridad
La bioseguridad en el ámbito hospitalario tiene por objetivo garantizar la asepsia ambiental y la contención de la transmisión de microorganismos en las zonas críticas del hospital, donde normalmente se realizan técnicas invasivas, tales como:
- El área quirúrgica.
- Las habitaciones de aislamiento hematológico.
- Salas de hemodinámica y hemodiálisis.
- Neonatología.
- Unidades de cuidados intensivos.
- Salas de pruebas especiales.
Las principales herramientas en bioseguridad son:
- Rigurosos protocolos de limpieza y desinfección.
- Presión ambiental positiva.
- Circuitos de aire acondicionado con filtros de alta eficiencia.
- Correctas circulaciones y vestuario y calzado del personal.
5.4. TRANSMISIÓN DE MICROORGANISMOS
Uno de los eslabones fundamentales de la cadena epidemiológica lo constituyen los mecanismos de transmisión de los microorganismos que incluyen bacterias, virus, hongos, parásitos y priones.
Estos mecanismos lo componen el conjunto de medios que facilitan la llegada del agente etiológico hasta el sujeto susceptible y dependen de:
- Las vías de eliminación de los microorganismos.
- La capacidad de supervivencia del agente en el medio exterior.
- La virulencia del mismo.
- La cantidad de microorganismos presentes.
5.4.1. Mecanismos de transmisión
Los modos de transmisión de los agentes infecciosos varían de unos a otros y algunos pueden utilizar más de una vía. Los principales modos de transmitirse los microorganismos en los centros sanitarios son:
- Transmisión por contacto (directo e indirecto).
- Transmisión por gotas.
- Transmisión por vía aérea.
- Transmisión por un vehículo común.
Transmisión por contacto directo.
Se produce cuando existe un contacto físico directo (superficie corporal con superficie corporal) entre un sujeto infectado o colonizado y otro receptivo, produciéndose una transferencia de microorganismos.
Utilizan éste mecanismo los gérmenes poco resistentes en el medio exterior y cuando el traspaso se produce en tiempo breve y sin intermediarios.
Transmisión por contacto indirecto.
Se produce cuando el sujeto receptor entra en contacto con un objeto que sirve de intermediario como las manos, los instrumentos u otros objetos inanimados contaminados, que se encuentran en el entorno inmediato del paciente.
Los gérmenes resistentes a los factores ambientales pueden transmitirse de esta manera no siendo de forma inmediata en tiempo y/o espacio.
Transmisión por gotas.
Se produce cuando las gotas (gotas gruesas de diámetro ≥ 5 μm) exhaladas por el tracto respiratorio del paciente (al toser, estornudar o durante los procedimientos de aspiración o broncoscopia) son proyectadas al aire a una distancia corta, (< 1 m) siendo depositadas en la mucosa nasal o bucal del sujeto susceptible.
Los microorganismos transmitidos por esta vía son muy frágiles y no pueden sobrevivir en el entorno del paciente, ni sobre las manos (H. influenza, N. meningitidis, B. Pertussis) con excepción de algunos virus que pueden permanecer sobre el entorno próximo de los pacientes y contaminar las manos de los mismos y del personal (V. Respiratorio syncytial, Influenza, parainfluenza, rinovirus)
Transmisión por vía aérea.
Diseminación en el aire de los microorganismos presentes en microgotas (partículas < 5 μm), partículas de polvo conteniendo escamas cutáneas y/o otros fragmentos, que permanecen en suspensión en el aire durante largos períodos, siendo dispersados por las corrientes de aire e inhalados por los sujetos susceptibles.
Por esta vía se transmiten enfermedades como, tuberculosis, varicela, sarampión…
transmisión por un vehículo común.
Mecanismo de transmisión donde una única fuente contaminada, como un alimento, medicamento, solución, equipo, transmite la infección a numerosos sujetos. Este modo de transmisión puede desencadenar un brote o epidemia.
5.4.2. Medidas de control
Las medidas de control están conformadas por normas y protocolos donde se establecen las actuaciones sobre los mecanismos de transmisión de los microorganismos para evitar, minimizar o controlar las infecciones relacionadas con la asistencia, y que denominamos PRECAUCIONES BASADAS EN LA TRANSMISIÓN. Estas se aplicarán sobre los pacientes que se sospecha infectados o colonizados con patógenos epidemiológicamente importantes o altamente transmisibles.
5.4.3. Precauciones para la prevención de la transmisión aérea
Se añadirán a las precauciones estándar y contemplan:
- Habitación individual.
- Presión negativa o muy buena ventilación al exterior.
- Puerta cerrada esté o no el paciente.
- Mascarillas de alta eficacia para entrar en la habitación.
- El paciente permanecerá en el interior y solo saldrá cuando sea imprescindible, llevando una mascarilla.
- Las visitas serán restringidas y convenientemente informadas de la protección que deben llevar.
Se aplican en caso de confirmación o sospecha de:
- Tuberculosis pulmonar o laríngea.
- Varicela.
- Sarampión.
5.4.4 Precauciones para la prevención de la transmisión por gotas
Se añadirán a las precauciones estándar y no siempre son las mismas para pacientes adultos que para pacientes pediátricos. Incluyen:
- Habitación individual. Excepcionalmente se podría compartir con pacientes infectados con el mismo microorganismo.
- Mascarilla quirúrgica si se permanece a menos de 1 metro del paciente.
- Protección ocular para los cuidados a pacientes que padecen infección aguda de vías respiratorias y pueden generar gotas al toser.
- Traslado del paciente se hará solo cuando sea imprescindible llevando mascarilla.
- Las visitas serán restringidas y debidamente protegidas.
Se aplican ante la sospecha o confirmación de:
- Infecciones por N. Meningitidis.
- Infecciones invasivas por H. influenza b. (niños)
- Difteria.
- Paperas.
- Tos ferina.
- Infección invasiva por estreptococos grupo A.
- Infecciones respiratorias por virus (niños):
- Adenovirus.
- Rhinovirus.
- V. respiratorio syncytial
5.4.5. Precauciones para la prevención de la transmisión por contacto
En ocasiones las precauciones estándar son insuficientes y es necesario añadir medidas adicionales para el control de ciertos microorganismos.
Incluyen:
- Habitación individual si no se pueden mantener las mínimas condiciones de higiene o no se pueden seleccionar los pacientes en relación con el riesgo.
- Guantes antes de entrar en la habitación y retirarlos antes de salir de ella.
- Bata cuando la ropa hospitalaria o los antebrazos pueden entrar en contacto con el paciente, objetos o superficies contaminados. Retirar antes de abandonar la habitación.
- Lavado de manos con jabón después de retirar la bata y los guantes. Si no hay suciedad evidente o presencia de esporas se utilizará una solución de base alcohólica.
- Equipo para el cuidado del paciente debe ser de uso exclusivo y se procederá a su limpieza y desinfección antes de ser utilizado por otro paciente.
- Entorno del paciente. Las superficies horizontales y todo el material del entorno del paciente que se manipula frecuentemente debe limpiarse diariamente y siempre que se contaminen.
- Traslado de pacientes solo cuando sea imprescindible. Se informará al servicio de destino.
- Las visitas serán restringidas y siempre convenientemente informadas.
Se aplicarán ante la sospecha o confirmación de:
- Infecciones entéricas:
- C. difficile, Salmonella, Shigella, Giardia, E. coli, Rotavirus, Hepatitis A, etc.
- Infecciones Cutáneas:
- Varicela, Herpes zoster, Abscesos, úlceras o celulitis, Pediculosis, Escabiosis.
- Infecciones respiratorias:
- Virus syncytial respiratorio, Rhinovirus, Adenovirus (niños).
- Infecciones hemorrágicas virales:
- Ébola, Lassa, Marburg.
5.5. HIGIENE DE MANOS
El lema del cartel del CDC “LAS MANOS LIMPIAS SALVAN VIDAS” “Proteja a los pacientes, protéjase usted”, no es un eufemismo, sino una realidad, ya hemos visto las cifras de los fallecidos por efecto de las IRAS, y sabemos que la principal causa de estas infecciones son las manos de los profesionales asistenciales.
A través de los estudios de indicadores, comprobamos que a mayor operatividad (mantenimiento) de los Puntos de Dispensación de Solución Hidroalcohólica (SHA) en todos los puntos de la actividad asistencial, mayor consumo de SHA, y por consiguiente mayor adhesión a la higiene de manos, se produce una disminución de las tasas de Infección Nosocomial.
La higiene de las manos, una acción muy sencilla, sigue siendo la medida primordial para reducir las infecciones nosocomiales y la propagación de la resistencia a los antimicrobianos.
Sin embargo, la observación de las prácticas correctas por parte de los profesionales sanitarios es sumamente escasa. Por lo general, las enfermeras y los médicos se lavan las manos menos de la mitad de las veces que deberían hacerlo.
Las estrategias multimodales representan el medio más eficaz de fomentar las prácticas de higiene de las manos:
- Formación y motivación del personal son elementos clave.
- Fricción de manos con una preparación alcohólica como método de referencia.
- Uso de indicadores de desempeño.
- Firme compromiso de todas las partes interesadas, como el personal de primera línea, los gestores y los líderes de la atención de salud.
Según dijo el profesor Didier Pittet, Director de El Reto Mundial en pro de la Seguridad del Paciente:
“La higiene de las manos es la acción primordial para prevenir las infecciones nosocomiales y reducir la propagación de microorganismos multirresistentes. La adherencia del personal sanitario a los estándares de la higiene de manos no es óptima. El liderazgo y ejemplo ejercido por personas clave son elementos esenciales para fomentar eficazmente las prácticas correctas.
Es necesario que los gestores, los dirigentes políticos y los profesionales más respetados faciliten el terreno a una mejora de las prácticas.
¡Es el momento de actuar!
Conocemos los instrumentos para lograr el cambio. La promoción eficaz de las prácticas correctas exige la educación y motivación del personal asistencial, liderazgo y buena gobernanza clínica, apoyo administrativo, la participación de los pacientes, y los cambios sistémicos que garanticen la disponibilidad de productos para la higiene de las manos en el punto de atención al paciente.”
Se han señalado algunos factores de riesgo asociados a un escaso cumplimiento de la higiene de las manos entre los profesionales sanitarios. Estos son:
Individuales
- Falta de preparación o de experiencia.
- Desconocimiento de las directrices.
- Ser un incumplidor.
- Irritación cutánea por productos para la higiene de las manos.
Grupales:
- Falta de preparación o de retroinformación sobre los resultados del servicio o del grupo.
- Trabajar en cuidados intensivos o en condiciones de gran carga de trabajo.
- Reducción de plantilla o falta de personal.
- Falta de estímulo, de modelos o ejemplos por parte del personal clave.
Institucionales:
- Falta de directrices escritas.
- Falta de productos adecuados para la higiene de las manos.
- Falta de fomento del cuidado de la piel o de productos para éste.
- Falta de cultura o tradición de cumplimiento.
- Falta de liderazgo, sanciones, recompensas o apoyo administrativo.
Gubernamentales:
- Falta de conciencia y compromiso respecto de la importancia de las infecciones nosocomiales.
- Falta de reglamentos y políticas específicos sobre prevención de las infecciones nosocomiales.
- Falta de directrices nacionales sobre higiene de las manos en la atención sanitaria.
- Falta de fomento de campañas nacionales o regionales para mejorar la higiene de las manos en la atención sanitaria.
- Asignación insuficiente de recursos económicos para este fin.
En cualquier caso, tanto estos, como otros factores señalados por los propios profesionales, después de muchos estudios y reuniones, los responsables del proyecto concluyen en que no hay una respuesta concreta, ni clara, a la falta de adhesión a la higiene de manos por parte de los profesionales asistenciales, simplemente no se hace Higiene de Manos. Posiblemente es algo tan sencillo y tan complicado al tiempo, como el generar un hábito y una forma de trabajo diferente.
