Antibióticos o fármacos indicados para las Enfermedades Bacterianas


4. FÁRMACOS PARA LA TUBERCULOSIS

Durante muchos años la tuberculosis fue una enfermedad que causaba gran mortalidad, pero con la aparición de la estreptomicina y la isoniacida en los años 40, y del etambutol y la rifampicina en los años 60, pasó a ser considerada una enfermedad tratable y la mortalidad disminuyó.  Sin embargo, en las últimas décadas hemos asistido a un rebrote de la enfermedad y a la aparición de cepas de micobacterias resistentes, que han convertido de nuevo a la tuberculosis en una amenaza importante. La aparición del VIH ha contribuido también de manera crucial al rebrote de la enfermedad originando que en algunos países subdesarrollados la tuberculosis esté fuera de control y cause gran cantidad de muertes.

 

El tratamiento de la tuberculosis se basa en los llamados fármacos de primera línea que son: 

  • Isoniacida.
  • Rifampicina.
  • Rifabutina.
  • Etambutol.
  • Pirazinamida.

 

También existen los fármacos de segunda línea para infecciones resistentes a los anteriores o cuando no pueden utilizarse por las reacciones adversas, estos fármacos incluyen algunos ya comentados como:

  • Claritromicina.
  • Ciprofloxacino.
  • Estreptomicina.
  • Capreomicina.
  • Cicloserina.

 

Con el objeto de reducir la posibilidad de aparición de resistencias, el tratamiento actual suele basarse en una combinación de fármacos que se realiza en dos fases:

  • Fase inicial, que dura aproximadamente dos meses. En la que se utiliza de forma simultánea isoniacida, rifampicina y pirazinamida, más etambutol si se sospecha de microorganismos resistentes.

  • Segunda fase o de continuación, cuya duración es de 4 meses (más prolongada en caso de meningitis, afectación ósea o articular o en caso de resistencias). Se utilizan dos fármacos: la isoniacida y la rifampicina.