Antibióticos o fármacos indicados para las Enfermedades Bacterianas


2.3. Tetraciclinas

Son antibióticos bacteriostáticos de amplio espectro, que actúan inhibiendo la síntesis de proteínas tras su entrada en los microorganismos sensibles, mediante transporte activo. Incluye los siguientes fármacos:

  • Tetraciclina.
  • Oxitetraciclina.
  • Demeclociclina.
  • Limeciclina.
  • Doxiciclina.
  • Minociclina.

 

Todas tienen un espectro de acción amplio, incluyendo microorganismos grampositivos y gramnegativos, pero su utilidad se ha visto reducida por la aparición de resistencias.

Están indicadas para tratar infecciones por Mycoplasma pneumoniae, especies de Clamidia, Rickettsia y Vibrio. Son fármacos de reserva en la sífilis y se emplean en profilaxis de bronquitis crónica y acné. También son útiles frente a Helicobacter pylori.

 

Tienen buena biodisponibilidad oral con amplia penetración en los tejidos. Se inactivan con productos lácteos, algunos antiácidos y preparados de hierro. La mayor parte se elimina por vía renal y una parte importante de la doxiciclina por heces.

 

Presentan pocos efectos adversos graves, pero algunos pueden limitar el tratamiento.

Los trastornos gastrointestinales son frecuentes, también pueden originar infecciones oportunistas y alteración en el esmalte de los dientes y en el crecimiento de los niños, por lo que no se aconsejan en niños menores de 8 años, en el embarazo o en la lactancia.

Una reacción adversa frecuente es la fotosensibilidad que puede producir hormigueos y quemazón en la piel similar a una quemadura solar. Esta reacción puede aparecer desde minutos a horas después de una exposición solar y persistir varios días después del tratamiento.

La intoxicación produce disfunción hepática y lesiones renales. El tratamiento a largo plazo puede producir alteraciones de la médula ósea. Disminuyen la eficacia de los anticonceptivos orales lo que puede originar embarazos no deseados.