Estos procesos tienen componentes clínicos y psicosociales casi exclusivos de este grupo etario. Entre los componentes clínicos podemos citar la pluripatología, la discapacidad consecuencia de las enfermedades crónicas, así como las limitaciones físicas, cognitivas y sensoriales propias del envejecimiento. Todo esto necesita una movilización de recursos y una organización capaz de dar respuesta adecuada a las demandas de este grupo de pacientes, porque se están aumentando años de vida, pero no siempre la calidad de vida.
Cronicidad se asocia casi siempre a envejecimiento y es que el envejecimiento es el principal factor de riesgo de aparición de enfermedades crónicas. Sin embargo, existen muchas enfermedades, antes mortales y ahora crónicas, que afectan a los niños desde su nacimiento y a lo largo de toda su vida. Dos de cada tres personas con Enfermedades Poco Frecuentes
padecen su problema antes de los 2 años de edad y tienen una esperanza de vida mucho
menor que el resto de la población, siendo un grupo de personas muy jóvenes con
importantes problemas sociosanitarios. Por tanto, hablar de cronicidad no es solamente hablar de vejez.
2. LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS
Según la OMS, una enfermedad crónica es “toda enfermedad que signifique problema de salud, que requiera una gestión constante durante años. Las enfermedades crónicas son enfermedades de larga duración y en general de progresión lenta”. La cronicidad hace referencia a tiempo de evolución y no a gravedad de la enfermedad.
Se puede hablar de la enfermedad crónica como un trastorno orgánico funcional que obliga a una modificación del modo de vida y que es probable que persista durante largo tiempo o un proceso incurable con una carga social tanto desde el punto de vista económico como de la perspectiva de dependencia social e incapacitación.
