Tema 2. Seguridad del paciente y gestión.


Como ya comentábamos en el tema anterior, prácticamente todos los elementos de la acción sanitaria están vinculados con algún riesgo para el paciente. De hecho, nos podemos preguntar ¿qué factores contribuyen a que los profesionales sanitarios asumamos riesgos? o ¿qué riesgos consideramos inasumibles? o ¿si se cumplen las “normas o los “protocolos”?

El manejo eficiente del riesgo implica a todos los niveles asistenciales y todos los profesionales deben entender la gestión del riesgo y su relevancia para su propio lugar de trabajo. Todos los implicados en la atención sanitaria tienen la responsabilidad de tomar medidas correctas siempre que ven una situación o entorno inseguro. Y en este sentido, es tan importante notificar que un suelo está húmedo y resbaladizo, como asegurarse de que la medicación que recibe un paciente es la correcta.

Los profesionales y los gestores sanitarios deben hacer una adecuada gestión de los riesgos. Esta actitud debe ir orientada al uso de metodologías que permitan identificar los problemas y las causas que los originan. La finalidad debe de ser desarrollar estrategias que los prevengan y reduzcan su repetición.

El éxito de un programa de gestión de riesgos depende de la creación y el mantenimiento de sistemas de atención seguros diseñados para reducir los efectos adversos y mejorar el desempeño humano.

La gestión eficaz de los riesgos implica una combinación entre la prevención de riesgos potenciales (actuación proactiva) y el aprendizaje de las cosas que han fallado (reactiva).

¿Qué es la gestión de riesgos? Ya habíamos definido el riesgo como la probabilidad de que se produzca un incidente. Definiremos la gestión de riesgos en los servicios sanitarios, como el conjunto de actividades destinadas a identificar, evaluar y reducir o eliminar el riesgo de que se produzca un EA, que afecte a:

  • Personas: pacientes, personal sanitario, directivos y demás trabajadores.
  • Instalaciones: edificios, equipos y dispositivos médicos, mobiliario, medio ambiente, etc.
  • Recursos económicos: Inversiones, fondos de crecimiento y desarrollo, recursos de investigación, etc.
  • Prestigio y renombre de la institución y sus profesionales: satisfacción del personal, reputación, propiedad intelectual, relevancia, atracción de clientes, etc.

La gestión del riesgo asistencial combina tres tipos de riesgos interdependientes:

  • El riesgo del propio paciente, relacionado con el proceso que padece y que a su vez puede estar condicionado por factores como la edad, la comorbilidad, el nivel educativo u otros factores.
  • El riesgo relacionado con las decisiones sanitarias sobre las estrategias preventivas, diagnósticas y terapéuticas.
  • El riesgo ocasionado por los cuidados recibidos.

Los riesgos no se deben gestionar de forma descoordinada y sin disponer de la información precisa para ello.