2. NIVELES DE PREVENCIÓN DE LOS EFECTOS ADVERSOS RELACIONADOS CON LA ASISTENCIA SANITARIA
Dentro de la gestión de riesgos, juega un papel muy importante la prevención de los mismos. El concepto de prevención comprende todas aquellas actividades cuyo fin es tanto reducir la probabilidad de enfermedad, como interrumpir o disminuir su progresión. La prevención de los EAs tiene una triple finalidad:
- Disminuir el riesgo de que aparezcan.
- Abordarlos precozmente para disminuir su evolución.
- Mitigar las consecuencias y evitar su reaparición, reduciendo su impacto.
De manera genérica, podemos mejorar la seguridad clínica del paciente reduciendo la probabilidad de ocurrencia de EAs, suprimiendo la actividad que los ocasiona, si ésta es superflua, evitando los fallos humanos en el desarrollo de la actividad o vigilando los fallos de sistema y actuando antes de que produzcan daño y también, minimizando sus consecuencias. Para ello podemos utilizar estrategias de prevención primaria, secundaria, terciaria e incluso cuaternaria.
La prevención primaria comprende todas las actividades encaminadas a disminuir su incidencia (evitar que aparezcan nuevos casos de EA). Por lo tanto, son actividades que tiene como meta incrementar los factores que aumentan la seguridad y actividades orientadas a disminuir los factores de riesgo y fallos latentes del sistema (causas profundas). Podemos destacar las siguientes actividades:
- Promoción de una cultura de seguridad en la organización.
- Formación de profesionales en técnicas y procedimientos complejos.
- Educación de pacientes.
- Puesta en marcha de las prácticas clínicas seguras, protocolos basados en evidencias.
- Establecimiento de alertas clínicas encaminadas a evitar EAs.
- Erradicación de procedimientos diagnósticos y terapéuticos innecesarios o para los que existen alternativas más seguras.
- Detección de puntos críticos.
- Ensayo de análisis modal de fallos y sus efectos (AMFE).
- Uso de nuevas tecnologías, como la ingeniería de personas o los sistemas de prescripción electrónica de medicamentos.
- Mejora de la higiene de manos del personal asistencial.
- Incorporación de sistemas de identificación inequívoca de pacientes.
La prevención primaria se lleva a cabo en un modelo sanitario centrado en el paciente, en el que lo más importante cuando surge un problema no es “Quién”, sino “Qué”, “Cómo”, “Cuándo”, “Por qué” y “Cómo se podría haber evitado”. Supone el cambio de una cultura punitiva por una cultura proactiva.
