1. CONCEPTO
El sistema hematopoyético es un órgano líquido, formado por una jerarquía de células, que tienen la capacidad de regenerar las células de origen linfoide y mieloide del organismo. Inicialmente el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas fue concebido para rescatar la aplasia secundaria a dosis subletales de radioterapia y posteriormente para tratar leucemias después de un tratamiento intensivo con quimio y radioterapia.
El trasplante de progenitores hemopoyéticos (TPH) es una técnica terapéutica utilizada para regenerar el tejido hemopoyético cuya función es insuficiente, bien por una enfermedad primaria de la médula ósea o por haber recibido un tratamiento quimio y/o radioterápico intensivo.
Los motivos, por tanto, para realizar un TPH serían la existencia de una enfermedad primaria del sistema hemopoyético (inmunodeficiencia, anemia aplásica, enfermedades congénitas, etc.) o la presencia de una enfermedad tumoral que sea curable con dosis muy altas de quimio/radioterapia, tratamiento que necesita rescate de la función hemopoyética.
2. CLASIFICACIÓN
El trasplante hemopoyético exige como requisito imprescindible la obtención de células progenitoras que puedan regenerar la función medular tras ser trasplantadas a un paciente al que se ha suprimido su médula ósea. Los trasplantes se clasifican en varios tipos según el donante y según la fuente de células progenitoras.
