Tema 5. Alteración del nivel de conciencia. Coma.


Parpadeo

El parpadeo espontáneo y el provocado (reflejo corneal) dependen de la integridad del tronco del encéfalo y de sus conexiones con la corteza cerebral.

  • La exploración de la actitud palpebral en reposo informa de lesiones estructurales. Así, los párpados cerrados traducen un funcionamiento correcto de los núcleos del facial y, por tanto, de la porción inferior de la protuberancia; mientras que una ptosis palpebral es indicativa de lesión homolateral del III par craneal.
  • Con respecto al reflejo corneal, la estimulación de la córnea con una torunda de algodón origina, en condiciones normales, tanto la oclusión palpebral como una elevación ocular (fenómeno de Bell). La ausencia de alguno de los componentes de este reflejo obliga a descartar lesiones protuberanciales bajas o mesencefalico­protuberanciales, respectivamente.

Posición en reposo y movimientos oculares

La posición ocular en reposo y los movimientos oculares es­pontáneos o provocados mediante los reflejos oculocefálicos (ROC) y oculovestibulares (ROV) permiten determinar el nivel lesional.

  • En las lesiones hemisféricas los ojos se desvían conjugadamente hacia el lado lesionado (lado contrario de la hemiparesia), mientras que en las lesiones talámicas y protuberanciales y en la epilepsia focal lo hacen hacia el lado contrario de la lesión (homolateral a la hemiparesia o a las contracciones, respectivamente). Las lesiones oculomotoras se manifiestan en reposo por desconjugación ocular.

Los reflejos que exploran la motilidad ocular provocada (ROC y ROV) solo se realizan con el paciente en coma, ya que en estado de alerta el enfermo corrige voluntariamente la mirada. Ambos tienen la misma significación clínica, aunque en general los ROC desaparecen antes que los ROV.