Existen multitud de antibióticos diferentes, siendo compleja la clasificación de los mismos. Los antibióticos pueden clasificarse en base a su estructura química, por su espectro de acción, por su efecto antimicrobiano o por su mecanismo de acción.
La selección del antibiótico adecuado es una labor crucial para el éxito del tratamiento, ya que un antibiótico incorrecto retrasará el efecto y el microorganismo tendrá más tiempo para infectar. La combinación de un antibiótico bacteriostático y otro bactericida puede tener efectos antagónicos mientras que la combinación de dos bactericidas puede tener efectos sinérgicos. Por otra parte, prescribir o utilizar antibióticos de forma incorrecta facilita el desarrollo de resistencias y puede causar efectos adversos al paciente.
La resistencia de las bacterias frente a determinados antibióticos se puede producir por tres mecanismos:
- Por transferencia de bacterias entre personas.
- Por transferencia de genes de resistencia entre las bacterias (habitualmente en plásmidos).
- Por transferencia de genes de resistencia entre elementos genéticos del interior de la bacteria, en tramposones.
En cualquier caso, la resistencia puede producirse mediante diferentes mecanismos bioquímicos. Los más importantes son:
- Producción de una enzima que inactive el fármaco (como el caso de las β- lactamasas o el cloranfenicol acetiltrasferasa).
- Alteración del sitio de unión del fármaco o de su sitio de acción.
- Disminución de la acumulación del fármaco en la bacteria.
- El desarrollo de una vía que evite la acción inhibida por el antibiótico.
La bacteria resistente, al no ser afectada por el antibiótico se reproduce con más facilidad y trasmite los mecanismos de resistencia más rápidamente.
Uno de los desarrollos de resistencias más preocupante es el de los estafilococos, ya que algunas cepas son actualmente resistentes a todos los antibióticos disponibles. En los últimos años, los enterococos han desarrollado rápidamente resistencias a muchos antibióticos y se han convertido en el segundo patógeno nosocomial más frecuente. Además, muchos otros microorganismos han desarrollado o están desarrollando resistencia a fármacos que se utilizan con frecuencia. Actualmente existen cepas de M. tubercolosis que anteriormente se trataban con facilidad y ahora producen más muertes que el paludismo y el SIDA juntos.
Tanto prescriptores como consumidores deben asumir su responsabilidad en el creciente problema de las resistencias ya que su utilización indiscriminada, incluso inútil en muchos casos, ha sido uno de las causas del rápido desarrollo de resistencias.
