Tema 3. Fracturas.


El manejo del síndrome compartimental requiere un alto grado de sospecha para detectarlo precozmente y hacer el tratamiento más adecuado, dado que un retraso puede llevar a una discapacidad severa, con lesión neurológica permanente, necrosis muscular, infección, amputación, fallo renal por mioglobinuria y a veces incluso muerte. La extensión de la lesión se relaciona directamente con el tiempo de isquemia y con el tiempo de demora desde el diagnóstico hasta la descompresión del compartimento mediante fasciotomías. Parece que retrasos de más de 12 horas comportan secuelas irrecuperables, mientras que si se practica la fasciotomía antes de las 6 primeras horas del diagnóstico, la recuperación sería completa.

Clínica del síndrome compartimental

Los síntomas iniciales son dolor intenso y parestesias. Dado que el dolor es subjetivo y que a veces el paciente está sedado o bajo analgésicos potentes por la fractura subyacente, no siempre es fácil tener la sospecha clínica en los primeros estadios. En pacientes con lesión nerviosa asociada o con afectación del compartimento posterior exclusivamente, el dolor puede ser mínimo inicialmente. Siempre se debe estar alerta, en pacientes con fracturas de riesgo, ante un dolor que se hace de difícil control.

Los signos primarios suelen ser tensión muscular, edema, dolor al estiramiento pasivo del músculo, pérdida de sensibilidad y debilidad muscular en fases más avanzadas. Se ha de tener en cuenta que el pulso distal sólo se perderá cuando la compresión sea extrema.