Tema 7. El estado de shock.


  • Estado general: el paciente presenta palidez, frialdad de piel y sudoración profusa y está quejoso
  • Taquicardia (frecuencia cardíaca > 100 lat/min), excepto en el shock cardiogénico por bradiarritmia grave o por interferencia de fármacos antiarrítmicos. El cociente entre frecuencia cardíaca y presión arterial sistólica (normal, 0,8) parece ser un buen indicador de shock.

En los estadios iniciales la frecuencia cardiaca puede ser normal sobre todo en pacientes en tratamiento con fármacos cronotropo negativos o con hipoxemia muy grave.

  • Pulso filiforme
  • Presión arterial sistólica inferior a 90 mmHg o descenso mayor de 30 mmHg respecto a valores basales previos. Es el criterio guía que, generalmente, alerta sobre la situación de shock, si bien hay que tener presente que en los estadios iniciales la presión arterial puede ser normal.

La presión arterial puede ser normal y no desciende en el shock hipovolémico hasta que no se ha perdido el 30% de la volemia.

  • Oligoanuria: se define como la emisión de orina en cantidad inferior a 500 ml/24 h o inferior a 35 ml/h (< 0,5 ml/kg/h).
  • Acidosis metabólica. En las fases precoces del shock puede haber alcalosis respiratoria, debida a hiperventilación (frecuencia respiratoria > 22 rpm, o PaCO2 < 32 mmHg).
  • Presión venosa central (PVC) disminuida (< 2 a 3 cmH2O), excepto en el shock cardiogénico, en el que está aumentada (> 10–12 cmH2O).
  • Alteraciones de la temperatura y la coloración cutánea: cianosis, sudoración fría y pérdida de recuperación capilar. Pueden estar ausentes en las fases precoces del shock séptico y en el shock medular.
  • Alteración del estado de conciencia, que puede oscilar desde la somnolencia hasta el coma profundo.